El reintegro familiar es la primera opción


Como las Casas Don Bosco, el Hogar Negra Hipólita, Fundasamaritanos o ASOPROGRAR, las entidades de atención protegen a cientos de niños, niñas o adolescentes, con derechos vulnerados. Luego de cumplir dieciocho años y no han sido reintegrados en un núcleo familiar, -en la mayoría de los casos- sus destinos quedan en sus propias manos.

Por: Génesis Celis

Una medida de protección no tiene un tiempo estipulado; estas medidas que se comprenden como acciones de resguardo de niños o adolescentes son dictadas por tribunales, hasta que de algún modo, la responsabilidad de protección del menor no quede en manos del Estado.

Las entidades de atención son las llamadas casas, hogares, refugios, de niños o adolescentes, que no pueden ser atendidos por sus familiares. Estas entidades son públicas o privadas. El caso de la Fundación El Buen Samaritano, que realizan un trabajo social para ayudar a los más necesitados, cuenta con casas-hogares o entidades de atención para el resguardo de niños. Ellos aseguran ofrecer atención psicológica, médica y religiosa, pues consideran que “todos los niños tienen derecho a una igualdad de oportunidades y condiciones para desarrollar todo su potencial”, pero ¿qué sucede cuando los niños resguardados por esta fundación cumplen los doce años (plazo máximo en la entidad de atención)?

A pesar de asegurar que los niños no son huérfanos, como sí ocurre en otras entidades de atención, la Fundación El Buen Samaritano atiende a niños que no pueden estar con sus padres, pues éstos “no pueden dar el cuidado básico”. Y dictan charlas y talleres a los padres para capacitarlos en su función. De esta forma, al cumplir los doce años pueden regresar a su familia de origen.

Loris Oliveros, abogada especializada en la protección del niño, niña y adolescente, asegura que en otras entidades de atención el adolescente resguardado al cumplir los dieciocho años debe salir de la entidad, pues “ya no queda bajo la protección del Estado porque es adulto, mayor de edad”. Sin embargo, Oliveros plantea que muchas entidades de atención privadas, sobre todo fundaciones y asociaciones, prestan ayuda social en estos casos, dando trabajo a los adolescentes o proveyéndolos de formación educativa; ejemplifica: “las Casas Don Bosco muchas veces tienen esta responsabilidad social”. La abogada asegura que algunas entidades de atención dan los mecanismos para que el adolescente pueda formarse, “algunos terminan siendo colaboradores dentro de las entidades”, añade.

“Después de los dieciocho años, el tribunal debe revocar la medida y el adolescente debe irse”, sostiene Oliveros, y plantea que es por algo legal, pues “después de los dieciocho años cada quien es responsable por sus actos; si se quieren ir a la calle, se van”.

Como llegan a las entidades de atención

Loris Oliveros asegura que un niño, niña o adolescente ingresa a una entidad de atención porque existe una vulneración de sus derechos, “no porque alguien quiso”, como dice. Los niños llegan a las entidades de protección porque se vulneró su derecho a la integridad personal; a un nivel de vida adecuado, por ejemplo cuando se encuentra en situación de calle.

“El Consejo de Protección, que es la primera instancia, está en la obligación de garantizar ese derecho y por eso es que (el niño, niña o adolescente) va a una entidad de atención”, puntualiza la especialista. Los casos más comunes que plantea Oliveros son por violación de derechos de integridad personal, como: explotación / abuso sexual, maltrato grave y situación de calle.

Asimismo, los casos se encuentran a través de una denuncia original, como lo expone, Winnie Quijada, gerente del Departamento de Atención al Ciudadano del Instituto Autónomo Consejo Nacional de Derechos del Niño, Niña y Adolescentes (IDENA), “cualquier persona que sea testigo de alguna situación de maltrato lo denuncia ante la policía”. En el caso de estar “deambulando” solo por la calle, se puede encontrar; o ellos mismos pueden denunciar alguna vulneración al acercarse a un Consejo de Protección, entes municipales para la protección de niños, niñas o adolescentes. “Nosotros (IDENA) somos la primera opción para ver si tenemos en dónde ubicarlos”. Posteriormente, se realizan actividades interinstitucionales para que otras instituciones reciban al “menor”, si el IDENA no cuenta con la capacidad de atención para el momento.

Medidas de abrigo y medidas de protección

Las Casas Comunales son medidas de abrigo; se plantea “una medida extraordinaria en la que el peligro de la vida o integridad física del niño, niña o adolescente es inminente”, plantea Quijada. Se dicta una medida de colocación en una entidad teniendo treinta días para hacer las averiguaciones pertinentes de Ley, “es extensible hasta los noventa, si en esos treinta no se ha resuelto la situación que hizo dictar la medida original”, expone la gerente.

Las medidas de protección son indefinidas, porque “ya desde el primer momento o desde los primeros treinta días se determina que no existen condiciones para reintegrar al niño, niña o adolescente en su familia original o familia extendida (tios, abuelos, hermanos)”, asegura Quijada.   En este caso, según Loris Oliveros, se debe solicitar el cambio de modalidad de abrigo a medida de protección.

Equipo multidisciplinario

“Las entidades de atención deberían contar con un equipo multidisciplinario”, añade Oliveros, para que se preste apoyo a estos niños, a través de psicólogos, trabajadores sociales, médicos. “Lamentablemente no todas la tienen”, resalta.

Como el caso de la Fundación El Buen Samaritano, quienes cuentan con personal de atención psico-social, educativa y médica; ASOPROGAR, de igual forma, cuenta con coordinación de servicios médicos, trabajo social, y educación.

Quijada asegura que en los casos de las entidades privadas o de las fundaciones, el deber ser es que tengan un acompañamiento psicológico, pero “ya es decisión de ellos ver cuales son los servicios que se prestan”, destaca.

De igual forma, señala que el IDENA tiene entidades que cumplen con un abordaje multidisciplinario “tiene educadores, trabajadores sociales, psicólogos, abogados, terapeutas, etc. Un grupo multidisciplinario que asume el acompañamiento de los muchachos”.

Dentro del sistema de protección, la Defensoría del Pueblo administra tres entidades de atención principales, Fundación Amigos de Centros Infantiles, Fundación del Niño Estadal y Fundación Cultural Encuentro con los Artistas, en diferentes estados del país. La Asociación Civil Red de Casas Don Bosco, del grupo Salesianos, administra trece casas de protección en todo el país. Fundación El Buen Samaritano posee tres casa-hogares para el resguardo de niños, incluyendo El Buen Samaritano Niños con Sida. Y entre asociaciones, fundaciones y casas públicas como Hogar Negra Hipólita, se distribuyen las entidades de atención que tienen un mismo fin, proteger a la niñez y adolescencia del abuso, maltrato e injusticias frente a su vulnerabilidad.

El IDENA tiene una casa en funcionamiento y dos en construcción. “Una en funcionamiento en Vargas que se llama Patrianiña, están en construcción dos; una en el estado Miranda y otra en Cojedes”, comenta Quijada.

El IDENA es rector de Ley, según comenta la gerente de Atención al Ciudadano, “es garante de lo que la Ley dicta, de ese cumplimiento”. Asimismo, frente a las organizaciones privadas, hace un acompañamiento a menos que exista una denuncia. “Usualmente estas entidades privadas tienen figura de fundación; tienen ciertas particularidades dentro del Marco Jurídico de la Nación, sin embargo, si fuese necesario, existiese alguna sospecha o denuncia en cuanto al funcionamiento de cualquier entidad privada, el IDENA tiene mas que la rectoría la obligación de intervenir para garantizar el derecho a los niños”.

Proceso judicial

Ángel Flores, asistente legal en la Gerencia de Adopciones del IDENA explica que el Plan de Inclusión Familiar está enmarcado en la Misión Niños y Niñas del Barrio y que contempla tres ejes fundamentales, el primero es el Reintegro Familiar, el Segundo es la Colocación Familiar y la tercer eje es la Adopción.

“Lo ultimo que se busca para un niño, niña y adolescente es la adopción”, asegura Flores, “Es la ultima vía a agotar”. Los niños, según indica el asistente legal,- en primera instancia- son trasladados a entidades de atención o son colocados en familias sustitutas. Lolo explica que lo primero que se considera es el reintegro familiar, es decir, que el niño sea reintegrado a su familia de origen, lo que se denomina la unión consanguínea.

En segunda instancia se opta por la colocación familiar o familias sustitutas, “cuando es difícil que sea reintegrado a su familia original se busca conservar el núcleo de la familia”. Plantea que el niño debe vivir en un ambiente familiar y no en una entidad de atención”. Flores puntualiza que son los jueces quienes llevan los procesos de reintegro, colocación y adopción.

Con la tercera vía, la adopción, se busca que el niño permanezca en una familia, aunque no sea familia de origen. “Es la ultima vía buscada, la ultima vía querida” y asegura que el proceso oscila aproximadamente entre seis meses y un año.

Familia en primera instancia

Los niños van a una entidad de atención si no existe ninguna posibilidad de reintegro a la familia de origen o a la familia extendida (hasta tercer grado de consanguineidad), según expone Quijada. “Los niños o adolescentes son separados del medio en donde se desenvuelven porque existe alguna situación de riesgo (…) la colocación familiar, es una medida de abrigo que se dicta en el seno de una familia y no de una entidad, el niño puede estar hasta un año en el seno de esta familia, mientras los factores de riesgos que lo hicieron separar de su familia de origen son superados o en el caso de que eso no suceda sea adoptada una nueva medida o sea candidato a adopción”, añade Winnie Quijada.

Igualmente, un informe de la Asociación Civil PROADOPCIÓN que plantea el análisis del Derecho a la Familia en entidades de atención,  recomienda que se deben sumar los esfuerzos de carácter mixto (públicos y privados) para promover la participación de estas redes de entidades, consejos de derechos, empresas socialmente responsables y dispuestas a invertir en los derechos de los niños, niña o adolescentes. “Se debe, con el apoyo y concurso de la Defensoría del Pueblo y organizaciones especializadas en Derechos  Humanos,  ir  a un proceso de  sensibilización,  formación  y  capacitación en lo  que representa el Derecho a la Familia como derecho humano, social estratégico”.

PROADOPCIÓN en otro estudio sobre las entidades de atención del Distrito Capital (2005), se hace referencia a las mismas como un proceso transitorio  por el cual es niño pasa para definir su destino. “Existen medidas de protección, entre ellas figura la adopción, pero sólo ella dentro de todo el conjunto de medidas de protección, es capaz de restituir total y absolutamente, a plenitud, las atribuciones de la Patria Potestad”, se asegura y se recalca la necesidad de incluir al niño o adolescente en el núcleo familiar, “la familia es la institución humana más exitosa en el quehacer de desarrollar, amar, contener e impulsar el desarrollo integral de la persona humana”. De igual forma, PROADOPCIÓN plantea que se debe concebir a la Familia en términos de urgencia, pues es ese derecho básico y fundamental para que un niño pueda crecer a plenitud. “No existe solución definitiva si no es con Familia”, añade.

Imagen

Casas-Hogares de ASOPROGAR

About these ads

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s