Arte no tan tabú


Hoy en día, mundialmente, las modificaciones corporales extremas se han vuelto más comunes. Sin embargo, quienes tienen el cuerpo modificado pueden ser discriminados por segmentos de la sociedad que aún consideran al arte corporal como un tabú. Algunos tatuadores venezolanos dan sus puntos de vista.

Por Solimar Cedeño

En el local M80 del Mini Centro Doral de Chacaíto, un artista de nombre Yomico Moreno se prepara para realizar su próxima obra de arte realista del día. La paleta de este artista son varios recipientes pequeños llenos de tintas indelebles multicolores, dispuestos en fila y sujetos con cinta adhesiva para evitar que su contenido se derrame. Su pincel tiene una hebra de aguja y sus lienzos son las pieles de todas aquellas personas que deciden hacer de su cuerpo una expresión artística ambulante. Así como Yomico, en Venezuela y el mundo hay miles de personas dedicadas a la modificación corporal o amantes de ella.

Desde tiempos muy remotos las modificaciones corporales, como el tatuaje, aparecieron en el mundo. En Egipto, el tatuaje fue descubierto en una momia de aproximadamente 5000 años. En Japón también se evidenció  con la mafia Yakuza, y en Grecia, Roma y por diversas etnias aborígenes de África y América.  “Muchas de esas tribus son lo opuesto a nosotros. El jefe de la tribu o la mujer con más tatuajes eran los más atractivos, y en nuestra sociedad sucede lo contrario.”, comenta Yomico Moreno.

En Venezuela, el tatuaje y las modificaciones corporales extremas han sido más aceptados por la sociedad en los últimos años. Yomico explica que la razón de esto es que “gracias a los medios de comunicación se le ha dado más aceptación al arte corporal”. Algunos programas que han contribuido a tal aceptación son Tabú Latinoamérica, en su edición del body mod, transmitido por National Geographic, donde el venezolano Emilio González fue una de las figuras principales. González fue el primer venezolano modificador de cuerpos de manera profesional, y es reconocido internacionalmente por realizar procedimientos que van desde las escarificaciones-cortes en la dermis, que al cicatrizar forman queloides-, hasta amputaciones. Sin embargo, el modificador corporal, ha declarado en varios medios masivos que no quiere seguir haciendo procedimientos como las amputaciones y las castraciones, pues cree en Dios y considera que con estas modificaciones no quiere “destruir su bonita creación.”

Otros programas televisivos que han dado paso a la aceptación de la modificación corporal son Miami Ink, liderado por el israelí Ami James y el tatuador de origen cubano, Chris Núñez. Por otra parte, también se encuentra Los Ángeles Ink, al mando de la tatuadora de origen mexicano Kat Von D.

La mujer y el arte corporal

La mayoría de las personas que se dedican al body art, son hombres. Sin embargo, las mujeres se destacan dentro de este mundo de agujas, implantes y piercings. Ejemplos de esto, son las mexicanas Kat Von D y Mary José Cristerna, conocida como “la mujer Vampiro” debido a sus innumerables modificaciones corporales extremas que le dan la apariencia de esta criatura mítica y que le han dado el record Guinnes como la mujer con más modificaciones en su cuerpo de América. Ambas mujeres son reconocidas mundialmente por sus trabajos como tatuadoras, más allá de tener los cuerpos modificados.

En Venezuela, una de las pioneras del tatuaje es Emilia Laurel, quien fundó en la década de los 90, la tienda Balinese Tattoo. Tiempo después, la tatuadora emprendió un viaje a España y mudó su tienda a ese país. Junto a Emilio González, Laurel comparte el hecho de tener un gran reconocimiento a nivel mundial como artista del tattoo y las modificaciones corporales extremas.

Para Sara, una tatuadora Argentina que trabaja en Mithos Tattoo del Centro Comercial City Market, “la discriminación hacia la mujer siempre va a estar en todos los campos laborales”. Al entrar en la tienda, muchos clientes no creen que ella se dedique al arte corporal. “A veces no me registran y piensan que yo soy la recepcionista, pero tampoco es algo que no me deje dormir. Con el tiempo la gente lo va a ir aceptando y asimilando”, sentencia la artista.

Otro caso similar es el de Andrea Murillo, tatuadora venezolana que se desempeña en el body art desde hace 15 años y a pesar de ello, sigue siendo discriminada por algunos clientes, pero no por sus colegas tatuadores. “Los que discriminan son los mismos clientes; pero los tatuadores no. En mi caso no ha pasado”, dice Murillo.

La iniciación

Estos artistas de la piel se han iniciado en el tatuaje en edades diversas. En el caso de Yomico Moreno, su primer tatuaje se lo hizo a los 14 años y ahora su cuerpo está tatuado en, aproximadamente, un 60%. Además, el artista tiene lengua bífida, o lengua dividida.En cuanto a la discriminación por parte de las personas, el artista dice que ha “corrido con la suerte de que no le ha pasado”, aunque de igual forma lo ven en la calle y las personas conversan entre ellas debido a su aspecto.

Moreno, quien recientemente se convirtió en padre de un pequeño llamado Alan, comenta que no es el más indicado para decirle a su hijo a qué edad tatuarse o modificarse el cuerpo. El tatuador está de acuerdo en que su hijo se inicie a la edad que quiera, pero prefiere que espere un poco más de los 14 años para que piense bien lo que se va a hacer, de manera de no arrepentirse de ello en años posteriores. Y si Alan, al crecer se siente atraído por seguir los pasos de su padre como tatuador, Yomico “sería el hombre más feliz del mundo”. “Después que yo monte el negocio, lo pongo a trabajar y así el sigue con el legado”, comenta el tatuador entre risas.

De manera distinta piensa Sara, quien se inició en el arte corporal a los 23 años. La tatuadora considera que la edad para empezar a modificarse el cuerpo debe ser a partir de los 18 años, porque cuando se es más joven tal vez “no se piensa en lo que se va a ser el día de mañana”.

Por otra parte, Andrea Murillo, quien también se inició a los 23, tiene 2 hijos, una joven de 18 y un varón de 17, y no tiene limitación alguna con respecto a la edad de iniciación de ellos en el body art. De hecho, ambos ya están tatuados por su propia madre y se iniciaron en el mundo de las modificaciones corporales a los 13 y 14 años. La chica con un piercing en el ombligo y el chico con uno en la ceja, respectivamente.

Otro caso es el de Victor Giraldo, tatuador desde hace 10 años, quien se hizo su primer tatuaje a los 16, pero por pura curiosidad. Hasta el momento ninguno de sus pocos tatuajes representa un gran significado para él. Tampoco es discriminado por la sociedad porque su cuerpo no tiene grandes cambios. Tiene túneles y tatuajes poco visibles (no tiene ninguno en sus brazos).

La ignorancia, el gran factor común

Las modificaciones corporales van desde una cirugía estética, hasta algo más extremo como implantes subdermales. A pesar de que una cirugía estética y un tattoo, perforación o escarificación son modificaciones corporales, en Venezuela, la primera de ellas es la más aceptada por la sociedad.

Para el tatuador Yomico Moreno, “la ignorancia es gratis, pero se paga caro”. La aceptación de las cirugías estéticas por encima de cualquier otra modificación corporal, se debe al “morbo de la gente” . “Porque para muchos no es lo mismo ver a una mujer con senos grandes y un buen trasero que a una mujer toda tatuada”. “Es un prototipo social. Si los concursos de misses fueran de mujeres tatuadas, la que tuviese más tatuajes sería la mujer más linda, no la que tiene los senos más grandes”. Y aunque para el artista, la belleza es algo muy relativo, él considera más bellas físicamente a las mujeres tatuadas.

Para Sara, la falta de aceptación del arte corporal por parte de la sociedad es falta de cultura, la femineidad es una actitud y la belleza es algo muy personal y depende del canon de belleza que tiene cada persona. Para Victor, la falta de costumbre y de cultura son las que determinan la aversión por las modificaciones corporales. Y para Andrea, la ignorancia también es el motivo de las discriminaciones. “El hombre es machista y muchas veces se contradice. En mi caso, yo tengo los senos operados y también estoy tatuada. Entonces les agrado y a la vez me rechazan”, comenta la tatuadora.

Modificaciones corporales extremas en una sola palabra

Yomico, Sara, Andrea y Victor definen en una sola palabra a las modificaciones corporales extremas como arriesgadas, como arte y algo radical, respectivamente. Y mientras Venezuela sigue en proceso de aceptación con respecto a las modificaciones corporales extremas, estos artistas seguirán haciendo lo que les gusta: plasmar su talento en lienzos de piel.

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