Hipócritas y vendedores de ideas


Cada vez son más los jóvenes que no participan en ningún rito religioso. Desmotivación, materialismo, falta de valores, contradicciones e hipocresía son algunos de las razones que argumentan para huir de la iglesia, templo o lugar de culto.

          Entrar a una iglesia, templo o cualquier otro lugar de oración se ha vuelto un hecho extraño y motivo de risas para los jóvenes, con bromas como “si entro me quemo” acentúan la distancia entre ellos y la salvación, iluminación o cualquier otro sinónimo usado en las distintas religiones existentes.

            Hablar sobre las creencias religiosas con un joven cada vez se hace más difícil. La pena, el no saber cómo responder o pensar sobre si será motivo de burla o no sus palabras son algunos factores que influyen en ello. José Hernández, de 20 años, apenado y entre dientes dice que es católico, asiste a misa todos los domingos y, por los momentos, no pretende cambiar de dogma. Aún afirmando lo anterior, la burla y risas de sus amigos a su espalda disminuyen y apresuran las respuestas del joven.

            En la actualidad se evidencia una clara antipatía de los jóvenes con la religión, en cualquiera de sus presentaciones. Causas hay muchas, como varios representantes de distintos dogmas así afirman.

            Martín Del Alcázar es budista de familia, coordinador de la juventud nacional masculina Soka, perteneciente a la organización Soka Gakkai de Venezuela – traducida como organización formadora de valores-, principal promotora del budismo de Níchiren Daishonin. Él explica que uno de los factores que alejan a los jóvenes es lo cerrada y dogmáticas que son las instituciones religiosas, reacias al cambio; logrando la desilusión de aquellos que una vez pertenecieron a estas, asimismo perdiendo la esperanza en que algo les pueda cambiar la vida, lo que a su vez ocasiona la pérdida de credibilidad en una religión.

            Según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, Venezuela es un país 96% Católico y un 4% repartido entre protestantes, budistas, ateos, musulmanes y judíos. Estas cifran varían ya que otras cifras, como las del gobierno nacional, dan un 92% al catolicismo y el resto a las anteriormente mencionadas. Históricamente somos católicos a causa de la conquista española, que trajo consigo la evangelización del territorio.

            Con 15 años de sacerdocio, Pedro González es párroco de la Iglesia Santa María Goretti, ubicada en la populosa urbanización Alta Vista, en la parroquia Sucre de Caracas. La familia es una de las primeras causas del alejamiento de los jóvenes de la iglesia, en este caso la católica, según él; ya que a pesar de ser un país ampliamente cristiano católico, se han perdido los valores del cristianismo dentro del núcleo familiar. Uno de los actos que lo demuestra es acordarse de la iglesia solo en fechas importantes, por ejemplo, semana santa. “Y el resto del año ¿qué? ¿No existe la iglesia?”, dice González.

            Además, según el párroco de S. Mª Goretti, la idiosincrasia venezolana es superficial, dejándose llevar por propagandas religiosas de otros dogmas que solo engañan para obtener adeptos, sumado a la etapa de la juventud, “uno en esa época se vuelve contestatario”.

            El Islamismo, a pesar de no ser una religión dominante en Venezuela, si es representativa en cuanto a valores y fama se refiere. El Sheik Ibrahim, de la Mezquita Ibrahim Abdulazzis Al- Ibrahim, en Caracas -2da mezquita más grande de América Latina- explica que los jóvenes en la actualidad están en búsqueda del materialismo económico, más que de la realización personal y espiritual. “Eso no es nuevo en el Islam, ni en ninguno de los ámbitos, a pesar de todo eso, hay un grupo notable de jóvenes que conocen los derechos de dios y se aferran de ello”, dice el Sheik Ibrahim.

  Entre la tradición, el conformismo y la realidad.

Todos afirman que la juventud es la fuerza que mueve a sus religiones y que poseen el mayor enfoque para poder mantenerlos “en el camino”. A pesar de ello, hay quienes, como el Padre Pedro, que afirman que no han hecho mucho por atraer a aquellos que no participan constantemente, ya que se han conformado con la tradición del país y la seguridad que da el saber que la inmensa mayoría de los venezolanos son católicos. Martín en cambio, desde el budismo, plantea que a pesar de que los jóvenes actualmente fijan su atención en otras cosas, la SGI de Venezuela ha hecho esfuerzos por atraer a los jóvenes, sin caer en el proselitismo religioso, aunque la mayor dificultad es lo desconocida que es esta práctica en el país.

El Imán en cambio afirma, con total seguridad, que la religión de Allah no tiene por qué hacer algo para llamar la atención de las personas, son ellos quienes deben buscar a dios y así siempre ha sido.

Joel López es catequista desde hace más de 20 años, dirigiendo los grupos de jóvenes que desean tomar el sacramento de la confirmación católica. Afirma que durante sus años en esta labor, muchos son los motivos que alegan los jóvenes para asistir a la iglesia, entre ellos, el más resaltantes es la obligación de los padres hacia los hijos de hacer los cursos para los sacramentos más conocidos (Comunión y confirmación). “Es un esfuerzo muy duro que se hace y que solo después de por lo menos 8 meses los muchachos se dan cuenta de la importancia de asistir a la catequesis, siempre arrepintiéndose de no haber pensado así antes”, dice López. A pesar de ello, al final la inmensa mayoría de los que reciben este sacramento terminan desertando de la participación activa en la iglesia.

Hipocresía, venta de ideas y malas reputaciones.

            En Venezuela la población es joven, con una edad promedio de 26 años. Esto sumerge al país en un constante cambio de ambientes e ideas en la juventud que influyen en muchos de los aspectos de la vida, entre ellos la religión.

            Franyi Servantes, 19 años, dice no sentirse atraída por ninguna religión, ya que nunca fue bautizada. A pesar de ello ha asistido a cultos de los llamados Testigos de Jehová. Mario Wong, 18 años, igualmente no fue “inscrito” en ninguna religión. Winelvi Troconis de 25 años era católico practicante, ahora converso al budismo de Níchiren. Todos coinciden en algunas opiniones sobre las actuales doctrinas religiosas, entre las cuales está que aquellos que se alejan del catolicismo lo hacen por la hipocresía existente en ello, la constante disparidad entre el decir y el hacer de la institución, ha derrumbado en ellos la reputación que podría haber tenido en algún momento de sus vidas.

            Quienes no pertenecen a ninguna religión, afirman que ven en las doctrinas más famosas una especie de venta de ideas, en la que tratan de ganarse a los fieles a la fuerza, siempre teniendo presente el pasado y los hechos presentes de cada una de ellas. Por ejemplo: del Islam, el radicalismo terrorista y la represión de la mujer; del catolicismo lo rígida, antigua, el ocultamiento de información y lo poco atractiva que se ha vuelto; del budismo su poca fama y lo extraño que puede ser.

            A ello los guías espirituales afirman que: según el catolicismo, siempre se ha querido brindar información sobre los hechos del pasado y del presente, pero siempre que esto ocurre, no se le presta la suficiente atención y pasa desapercibido, es entonces cuando, según palabras de Joel López “para qué carajo piden que se les responda algo, ¿para que termine olvidado?”. Sobre la hipocresía en el discurso y la acción, el Padre Pedro afirma que son seres humanos y cometen errores como todos, la iglesia ha cometido muchos errores y en su momento llegó a pedir perdón por ello, pero no se puede satanizar el presente con el pasado.

            El Iman Ibrahim afirma que el Islam es una religión abierta a todo el que quiera participar, siempre son bienvenidos y bien recibidos. Aún cuando en los medios de comunicación se observa a cada instante casos que lanzan por la borda la buena imagen que se puede tener, pero el Sheik, fuertemente, declara que eso es el ataque de los medios occidentales contra los pueblos árabes.

            El Sr. Martín aclara que el budismo de Níchiren no tiene como plan la publicidad de la religión como si de un producto se tratase, al contrario, su forma de multiplicar adeptos es de boca en boca, persona por persona y que uno de los medios que los ayudó a atraer más jóvenes es el Festival Juvenil Soka, realizado en 2011, en los que participaron los grupos de danza, canto y estudio de la organización.

        Pero los jóvenes, en su afán por obtener y conocer más, sigue pidiendo respuestas y explicaciones, además que exigen la modernización de muchas prácticas, haciéndolas más atractivas a ellos y más cercana, flexibilizando la estructura rígida que muchas de estas tienen.

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