La sociedad sigue en deuda con los adultos mayores


IVSS-Parque central. Fuente: Karem Pazo

Desde que el Instituto Venezolano del Seguro Social (IVSS) se convirtió en el único rector de las pensiones y ayudas económicas a nivel nacional, varias personas han dejado de cobrar su pensión porque están fuera del sistema. Según especialistas, la no garantía de las necesidades básicas del adulto mayor dificulta su autodesarrollo

Karem Pazo.- Consuelo Rodríguez llegó a las cuatro de la mañana al Instituto Venezolano del Seguro Social (IVSS) para salir temprano, pero fue a las dos de la tarde cuando la atendieron. “Llevo un mes sin cobrar porque no salgo en el sistema y ahora debo venir el mes que viene”, dice con tono de indignación. El desanimo aumenta en el ambiente cada vez que sale un funcionario y los acompañantes de los ancianos lo persiguen para obtener información.

Es la 1:30 de la tarde y aún las sillas que rodean el espacio del IVSS en Parque Central, permanecen ocupadas por los ancianitos, quienes reflejan en sus rostros desesperación, cansancio y hambre. En cualquier momento pueden ser llamados y por temor a perder su turno no se mueven ni un instante del lugar. Algunos solo han comido galleta y café que le compran a la señora de la esquina y alegan estar ahí desde las cuatro de la mañana sin recibir respuesta.

Consuelo tiene 72 años, está inscrita en el Instituto Nacional de Servicios Sociales (INASS), vive de la pensión y de la ayuda económica que recibe de sus hijos. Sin embargo, la pensión solo le alcanza para adquirir sus medicinas.

Así como Consuelo existen otras personas que dependen de la pensión para cubrir sus gastos y tienen uno o dos meses sin cobrar. Desde que el vicepresidente de la República, Elías Jaua, designó al IVSS como único ente rector de las pensiones en el país, fueron transferidos 105.600 personas que recibían ayuda económica del INASS al IVSS, lo cual generó un retraso en el pago, porque en la transferencia quedaron fuera del sistema varias personas.

La coordinadora del Comité de Defensa de los Derechos Humanos de Jubilados y Pensionados del IVSS en Caracas, Carmen Bandres, explica: “en la transferencia del INASS al IVSS se descubrió que había personas inscritas por el INASS, el IVSS y por la ayuda económica de Miraflores u otros entes gubernamentales y por ello, inmediatamente se suspende porque solo pueden tener una sola pensión”.

“A veces se la suspenden por unos meses o definitivo porque las personas que tienen pensión de invalidez total, al tener la edad correspondiente optan por la pensión de vejez y no deberían hacerlo pues, están cobrando la misma cantidad”, agrega Bandres.

Desde los medios de comunicación impreso y web, el presidente del IVSS, Carlos Rotondaro, informó que las mejoras, las garantías y posibilidades de acceder a los beneficios sociales han aumentado significativamente, demostrando el amplio respeto y consideración del Gobierno Nacional por la condición y dignidad de los venezolanos, quienes tienen el derecho de disfrutar una pensión de vejez digna.

La señora Consuelo tiene dos meses sin recibir pensión. Ella debe tramitar nuevamente sus papeles al Seguro Social para demostrar que tiene la edad de obtener la pensión de vejez y renunciar a la ayuda económica que recibía antes en el INASS, porque actualmente solo se reciben pensiones completas (bs. 1.700).

Garantía de las necesidades básicas

De acuerdo al Instituto Nacional de Estadísticas (INE) para el 2011 existía un 12% de la población total en edad de recibir pensión. Hasta ahora solo un 8% está inscrito en el IVSS, según la lista de los pensionados del Seguro Social abril 2012 publicado en el diario Últimas Noticias, sin contar con los inscritos de la Gran Misión Amor Mayor que beneficia a aquellas personas que viven en situación de pobreza extrema.

Según la doctora Martha Vera, en su tesis de grado de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (Perú), asocia la calidad de vida como “una vida satisfactoria, un bienestar subjetivo y psicológico” que va a depender de la garantía de las necesidades básicas tales como la alimentación, vivienda, salud, entre otras.

Antiguamente el INASS otorgaba una ayuda económica de aproximadamente 900 bolívares a los adultos mayores necesitados que nunca habían cotizado, pero fue aumentando la demanda y los cupos no alcanzaron para cubrir a la población, por eso se hizo la transferencia al IVSS, explica un funcionario del INASS, quien prefirió no revelar su identidad. Actualmente el INASS solamente se dedica a ofrecer actividades recreativas y de formación, atención médica y suministros de medicinas gratuitas.

“No puedo tomar genéricos sino medicinas especiales porque sufrí una operación de corazón abierto. Solo un medicamento me cuesta Bs.325, son 28 pastillas y las debo tomar mensual”, expone Consuelo. La licenciada en gerontología, Marilú Quintero, asegura que los recursos materiales y humanos en el INASS no son suficientes para abastecer a la población necesitada desde asistencia médica y medicinas.

Tanto el IVSS como el INASS no disponen de todas las medicinas por lo que los adultos mayores deben gastar su pensión, muchas veces completa, porque suelen ser costosas. “Estamos en la lucha junto con la directora de salud del IVSS para que las personas puedan recibir sus medicinas correspondientes en las instituciones”, destaca Bandres.

La Gran Misión Amor Mayor surge en cumplimiento al artículo 80 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (1999), donde se establece que el Estado está obligado a garantizar la atención integral y los beneficios de la seguridad social que eleven y aseguren la calidad de vida de los ancianos. “Se han detectado personas pensionadas que no tienen la edad para adquirir una pensión (55 años las mujeres y 60 los hombres), tienen una estabilidad económica y de vivienda. Eso no se ha canalizado y no se está cumpliendo la evaluación socio-económica”, asegura, Carlos Blanco, miembro del Comité de Pensionados.

Entre las propuestas que plantea dicho Comité es nivelar la pensión al costo de la cesta básica, obtener un bono de salud, alimentación, un tercer mes de aguinaldos, para que se iguale con los jubilados del Seguro Social, y la entrega de medicinas personalizadas a cada uno de los pensionados, pero aún no se ha recibido respuesta de los entes responsables.

Beneficios de la independencia económica

Mercedes Gonzales asegura ser pensionada del IVSS y no disponer de ninguna otra ayuda externa, pero al igual que los demás tiene un mes sin cobrar. Su mayor gasto es la vivienda y como no alcanza a cubrir sus necesidades básicas recurre al campo laboral como costurera. “Tengo 34 años trabajando y de alguna forma me tengo que mantener para no depender de nadie”, dice.

Esta es otra parte de la realidad venezolana y que personas como Gonzales hacen todos los días para permanecer independientes y productivos. “La persona es en el envejecimiento lo que ha hecho a lo largo de su vida en la juventud. Siempre intenta seguir activa, pero existen personas que no continúan en sus mismas actividades y el entorno social venezolano tampoco ayuda a prosperar”, reflexiona la especialista en psico-gerontología, Victoria Tirro.

“Al no garantizarse las necesidades básicas del adulto mayor como el sueño, la alimentación, la protección, comunidad y seguridad que incluye aspectos económicos como las pensiones y jubilaciones, es difícil que la persona avance en miras de autodesarrollarse”, añade.

Actualmente, las condiciones socioeconómicas que prevalecen en el país son precarias y pobres pues, hay muchos adultos mayores en zonas populares. “Si esa persona es sola y vive de la pensión (bs1.700) le puede causar un impacto emocional, porque pierde su visión de vida”, enfatiza Tirro. De acuerdo a la especialista Quintero, la desestabilidad conlleva a la depresión y a su vez al Síndrome del Aislamiento o Soledad, esto sucede precisamente por las situaciones sociales en que se desenvuelven.

Existen dos caminos distintos que enfrenta una persona al atravesar el envejecimiento y es la lucha por mantener su independencia hasta el final y otra es, el gusto hacia la dependencia que implica dejar la toma de decisiones propias. La especialista Tirro insiste: “un adulto mayor siempre va a necesitar la ayuda de sus familiares pero la dependencia no es buena. Es importante defender el espacio personal y no permitir que los hijos le indiquen qué hacer. La independencia económica es muy satisfactoria porque no tienen que rendir cuentas a sus hijos y nietos. Además de que pueden ofrecerle estabilidad a otro que necesite de ellos”.

Sin embargo, hay razones por las cuales el adulto mayor se vuelve dependiente de sus familiares ya sea porque no es una persona ahorrativa, no tiene trabajo, ha pasado por situaciones que lo obligan a gastar su dinero, sufre de alguna enfermedad o no tiene ninguna fuente de ingreso. “Tuve que vender mi apartamento para poder pagar mi operación porque no tenía dinero suficiente y en los hospitales no me ingresaban. Ahora vivo con mi hija”, comenta lamentándose, Consuelo.

En este tipo de situaciones de dependencia que la persona quizás no tiene planteada nacen “sentimientos de inutilidad que afectan a la persona emocionalmente porque debe esperar la mesada de sus hijos”, especifica Tirro. Aunque dentro de la familia se ha creado una negociación desde lo positivo en el que los hijos están conscientes de que su padre o madre no tiene un ingreso económico y debe mantenerla, pero a cambio este cuida de los nietos mientras él trabaja.

A nivel internacional: “existen adultos mayores y se les ofrece herramientas. Por ejemplo, en Argentina se dictan talleres desde la prevención: ‘qué hacer si el adulto mayor se cae en la casa y están solos’; esas actividades son buenas y aquí no existen. Aunque Venezuela está empezando a tomar consciencia de que la población envejecida está creciendo y que necesita atención y formación”, revela Tirro.

La doctora Quintero afirma la necesidad de establecer políticas sociales adecuadas para satisfacer las necesidades básicas y mejorar el status económico de la población al momento de su envejecimiento.

Los programas sociales dirigidos a los adultos mayores son formas de atender a ese incremento poblacional, pero presentan un factor en contra “nadie está especializado en el área para poder emprender planteamientos en el envejecimiento. Son muy pocas las personas que están especializadas con estudios en gerontología para diagnosticar y orientar al adulto mayor, psicológica, física, social y hasta económicamente”, declara Tirro.

Esperanza

A pesar de que Venezuela está avanzando en la inclusión de los adultos mayores aún se necesita fortalecer la calidad de vida de esta población garantizando su derecho a una pensión digna que cubra sus necesidades básicas. Consuelo no logró nada en el día, pero volverá el próximo mes para conseguir respuestas mientras, seguirá bajo el cuidado de sus hijos.


Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s