Alentar a la capital


Los integrantes de las hinchadas caraqueñas no piensan solo en canticos para animar a su equipo; ellos realmente sienten que su presencia en el estadio hace la diferencia y trabajan para que su equipo y su ciudad, sepan que existen y que son un movimiento.

Por Saimar De Santis Itriago

El Estadio Olímpico Universitario un domingo en la mañana no es muy diferente que el resto de los días de la semana: algunos atletas trotan en la pista, dos trabajadores comienzan a colocar una pequeña cerca con publicidad alrededor del campo, pero no hay nadie más. La situación cambia a eso de las dos de la tarde: comienzan a llegar equipos de logística, camiones y busetas. Jóvenes, adultos y niños cruzan el puente de la Zona Rental con sus banderas, llegan desde la estación de Ciudad Universitaria. Domingo a domingo, el Olímpico alberga a fanáticos del Fútbol Nacional que van a apoyar a los equipos Caracas futbol Club y Deportivo Petare. Pero más allá de ir al estadio a ver a un equipo, “la hinchada” se ha convertido en un grupo unido por el amor a una camiseta y a un gentilicio, y se ha puesto como meta apoyar en el desarrollo de la ciudad.

Cómo se crea una Barra

En un país donde tradicionalmente el deporte favorito es el beisbol, los caraqueños ya tenían un deporte al que seguir y un equipo (Leones del Caracas) con una inmensa cantidad de fanáticos. Pero no era suficiente: En 1989 con la creación del equipo Yamaha -Luego Caracas-Yamaha- los caraqueños tenían por fin un equipo de futbol que representara a la cuidad. Así fue como, junto a unos amigos, Andres Mendizabal comenzó a asistir a los juegos del deporte que amaba y a apreciar al equipo local: “En nuestra juventud no teníamos un equipo que nos representara como gentilicio caraqueño. Empezamos a ir al estadio con el Caracas Yamaha pero todavía no estábamos contentos”.

Los nuevos seguidores del recién fundado equipo veían con preocupación que este cambiaba de dueños y de nombre, pero tenían más fracasos que éxitos. De alguna manera “no había nacido el Caracas cuando ya se estaba muriendo”, según afirma Mendizabal. Pero los aficionados no permitirían que el equipo desapareciera; al estar el Caracas agonizando, la iniciativa del Dr. Guillermo Valentiner de dar apoyo económico y reformar al equipo les dio esperanzas, y ellos se hicieron escuchar: “Nos organizamos con unos tamborsitos, como cuatro personas, porque no éramos más”. Mendizabal y sus amigos gritaban en los partidos, tocaban los tambores, aplaudían a los jugadores y los acompañaban saltando en las gradas los 90 minutos del juego: Había nacido la Barra del Caracas Futbol Club.

Los años pasaron y la ciudad continuó albergando a equipos de larga tradición que ya participaban en los torneos locales, pero no daban identidad al caraqueño, pues pertenecían a las distintas colonias extranjeras que hacían vida en el país. Es el caso del Deportivo Italia, que con una historia de victorias y decepciones en la liga nacional buscaba llegar a más seguidores. En los años 90 el equipo cambió de nombre al asumir su directiva la Alcaldía de Chacao, denominándose en principio Deportivo Chacao, y luego Deportivo ItalChacao, para finalmente retomar el nombre de Deportivo Italia. El equipo no había logrado aun que la comunidad caraqueña lo siguiera, por lo que su directiva decidió en el año 2010 cambiar el nombre a Deportivo Petare, como la populosa parroquia caraqueña del Municipio Sucre.

Bajo este nombre la Alcaldía de Sucre ha comenzado un proyecto deportivo cuyo principal baluarte es el equipo que participa en la primera división. Los jugadores del Deportivo Petare también se han comprometido a mejorar la asistencia de seguidores al estadio involucrándose con la comunidad. Andres Sanchez, jugador de los Municipales, afirma que lograr una afición es necesario para que los equipos puedan consagrarse: “Nosotros estamos trabajando para sacar esto adelante. Con la fanaticada tenemos una relación mutua, tratamos de mejorar en los partidos y hacemos eventos sociales con la gente para que ellos nos respondan el domingo viniendo a la cancha”. De esta manera el Petare logró en la temporada 2011/2012 un promedio de 2.744 asistentes por partido y la conformación del “Tsunami Azul”, nombre con el que se identifican la barra del equipo.

Manuel Plasencia, director técnico del Petare, considera que los fanáticos tienen una incidencia en el desempeño de los jugadores, pues el apoyo permite que estos quieran dar más en la cancha: “El ambiente da una motivación especial a los jugadores, así sean profesionales. El futbol es un juego y, así como los niños, ellos juegan para divertirse.”

El Petare tiene desde el 2010 trabajando para llevar gente al estadio, así como lo hizo el Caracas FC en los años 90. Con la iniciativa del club avileño, se hizo una campaña para que los fanáticos internalizaran que ellos efectivamente eran un jugador mas del equipo: Plasencia estuvo varios años como entrenador del Caracas y logró tres de los once títulos de los Rojos, mientras la Barra seguía creciendo: “Sin duda la afición forma parte del equipo, en nuestro país, equipos como Mineros, Táchira y Caracas efectivamente tienen un jugador mas en cada partido. Incluso influyen más que un solo jugador”.

Así, los fanáticos continúan alentando al equipo y la dinámica de “traer un amigo al estadio” logró mejoras en la asistencia al Olímpico. Sally Vasquez llegó a la Barra del Caracas en el 2010 y ahora es conocida en la barra como “La Radical”, es miembro de un Frente y organizadora en la hinchada: “Yo me enamoré. La historia es que iba a juego de beisbol y un amigo me dijo que él me iba a llevar al juego, pero al de futbol. Entré y me sorprendí como una niña”. Sally tiene dos años asistiendo e invitando a sus amigos a unirse. “Lo que me gusta más es la buena vibra dentro de la barra, soy educadora y he invitado a mis alumnos, luego los ves y se saben las canciones. El Caracas es tan importante para mí que mi familia ve los juegos, mis amigos, hasta mi peluquera sabe de él.”.

Hoy, el Caracas Futbol Club pasó de tener un promedio de 8.922 asistentes al estadio en la 2010/2011 a lograr una asistencia de 12.079 en la 2011/2012, en especial por el record positivo del equipo al ganar 11 campeonatos en 20 años. Así como los primeros hinchas, la barra sigue tocando tambores, cantando y saltando los 90 minutos del partido. Mendizabal, quien a sus 60 años de edad aún asiste a apoyar a su equipo, resume una opinión que comparten los allegados al futbol en general: “sin aficionados no hay un buen futbol”.

El amor a un gentilicio

Los equipos de futbol que comparten el olímpico tienen algo más en común, ambos apelan al sentido de pertenencia con la ciudad. Para que esta los asuma como tal, La Barra del Caracas, por parte del Caracas FC, y la Alcaldía de Sucre, por parte del Deportivo Petare, van a las comunidades y adquieren responsabilidades que les den presencia en Caracas. La Alcaldía de Sucre ha logrado por medio de su proyecto deportivo la restauración e inauguración de campos de futbol en la comunidad de Petare, en todo el municipio se encuentran mensajes con el eslogan “Petare Es lo Mío”, con fotografías de los jugadores del equipo, además de actividades que incluyen al cuerpo técnico y a los jugadores.

Plasencia, como entrenador, señala la formación de la denominada cantera que proveerá al equipo profesional de jugadores a futuro como una de las iniciativas más importantes. “En este momento tienen inscritos en la federación equipos menores. También hay una liga municipal con 120 niños inscritos, seguramente el próximo año mejoraran las escuelas, que están integradas por niños a partir de los 8 años, que se forman hasta que pueden integrar el equipo sub20”. Su valor reside en que de esta manera el equipo se nutre con gente de la comunidad, para que conozcan al equipo y a los jugadores y el futbol se convierta en un medio para superar las adversidades. “Es importante este trabajo social que hace el equipo, apartando sus actividades deportivas y competitivas de todas las semanas, para llegar a la gente”.

De igual modo se involucra a los jugadores, Sánchez considera que la gente quiere al equipo, luego de interactuar con la comunidad en las clínicas deportivas que se hacen semanalmente, las entregas de entradas en la alcaldía y las firmas de autógrafos por parte de los jugadores. “Hacemos torneos con las escuelas en Petare, cuando repartimos los trofeos el domingo en el estadio vienen los niños y así vienen también los padres. Nosotros tratamos de responderles con buenos resultados, con disciplina y siendo un ejemplo especialmente para esos niños”.

La organización de la Barra del Caracas también hace labor social, con actividades regulares que van desde la recolección de alimentos para entregar a los necesitados hasta jornadas de adopción de cachorros. “Cada seis meses vamos a un geriátrico, llevamos sillas de ruedas, bastones, medicina, comida, todo en colaboración de la gente de la barra. Al Hospital de Niños les llevamos juguetes. También estamos colaborando con una fundación para niños con cáncer” afirma Mendizabal. “La barra del Caracas no es solo venir y apoyar al equipo, también cumplimos una función social que nos da identidad con la ciudad”.

Todos los integrantes apoyan las iniciativas, como afirma Vázquez, quien considera que a pesar de tener una organización por frentes y en grupos más pequeños, al final se consideran un solo grupo a la hora de dar donativos y en el resto de las acciones. “Participamos en todas las actividades que se organizan como barra. Actualmente trabajamos en la iniciativa de Un kilo de comida por una sonrisa, para llevar a lugares con necesidades. Tenemos nuestras convivencias, ¡Claro!, parrillas o nos vamos a la playa, pero la mejor manera de conocernos como Barra es en la carretera, cuando viajamos a apoyar al equipo”.

La Razón de Ser de la Barra

Nosotros nacimos para darle al equipo, no para que ellos nos den a nosotros” dice Andres Mendizabal. “Ellos nos tienen que dar a nosotros goles, campeonatos, títulos”. Para la barra del Caracas estar organizados les permite acceder a cierta colaboración del equipo, que vela por la disponibilidad de entradas para la barra en los partidos y la venta de las mismas con un precio especial: “con ese dinero que se ahorra realizamos otras actividades, gastos de la barra, ayudamos si alguien no tiene para pagarla”. Sally Vásquez también considera que la barra esta allí para entregarlo todo, sin pedir nada: “El equipo nos responde con los goles y sudándose la camiseta. Los jugadores se voltean y aplauden a la barra, así nos demuestran que nos escucharon.”

Andrés Sánchez, quien ve a la barra desde el campo, agradece su apoyo: “Lo que queremos es que sigan apoyando el futbol. Nosotros –en el Petare- estamos comenzando y trabajamos para lograr las metas.” La invitación de parte de los equipo es a que el futbol se convierta también en un deporte con una gran fanaticada en el país. “Vengan a apoyar y a divertirse, a disfrutar el partido, que nosotros trabajamos durante la semana para llegar bien el domingo”, subraya Sánchez.

Las barras crecen como familias. Nuevos miembros, niños y jóvenes, traen al olímpico a más gente comprometida con el crecimiento y la institucionalización del futbol en el país. La estrategia para atraer a más fanáticos al estadio sigue siendo sencilla: Traer a un amigo. Así, afirma Mendizabal luego de 20 años, seguirá creciendo la familia, pues “una vez que el gusano del Futbol Nacional se te mete en las venas ya no te lo puedes quitar de encima”.


Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s