Caracas patrimonial: el tesoro ignorado por muchos


Vista del centro de Caracas

El casco histórico de Caracas cuenta con una variedad de lugares de recreación y más de 12 patrimonios habilitados para el goce de los caraqueños y turistas. Sin embargo, algunos capitalinos afirman que la razón principal por la que desconocen la mayoría de los patrimonios del casco histórico de la ciudad, es la falta de tiempo.

Por Solimar Cedeño

Con el Waraira Repano de testigo, Caracas se mantiene activa las 24 horas del día. Los habitantes viven su rutina diaria rodeada de muros que cuentan historias desde el año 1567 y que muchos ignoran porque corren con el tiempo, a paso apresurado.  Como muchas ciudades, Caracas tiene un casco histórico que ha sido escenario de miles de eventos que han cambiado el rumbo del país y la vida de muchos venezolanos.

En el primer cementerio de Caracas, ahora conocido como el Museo Sacro, su vigilante desde hace 3 años, el señor Hernán Doveles, relata la historia del lugar mientras recorre cada una de sus salas. Parado frente al patio central, donde los arqueólogos descubrieron restos de personas que murieron a causa de la fiebre amarilla que azotó a la ciudad en la colonia, Dovéles comenta que “en la parte del reloj de sol también hubo una excavación donde sacaron piezas que Bolívar dejaba al volver de cada guerra”.

En este museo, también se encuentran colecciones de objetos religiosos, entre los cuales destaca la cruz donada por el papa Juan Pablo II, luego de haber oficiado la misa en Montalbán, cuando visitó por segunda vez Venezuela. Asimismo se encuentran sepultados los restos de los padres, hermanas, esposa, y nodriza de Simón Bolívar.

Según el celador: “la carretera de piedras que está en la entrada del museo es la primera de Caracas y originalmente partía desde allí, hasta la casa de Bolívar”. Ahora sólo queda un pequeño tramo protegido por una rampa por donde transitan los pocos visitantes del lugar.  Y es que el Museo Sacro de Caracas, apenas recibe a unos 40 o 50 visitantes por semana, lo que lo convierte en uno de los patrimonios menos frecuentados del casco histórico de la ciudad.

Sentada en un banco de la Plaza El Venezolano, descansando a la hora del almuerzo, la caraqueña, Génesis Molina confiesa que es una de las habitantes que no conocen el Museo Sacro de Caracas. Entre los patrimonios del casco histórico sólo enumera a los que conoce: Casa Natal del Libertador, Museo Bolivariano, Panteón Nacional, Parque Ezequiel Zamora, Teatro Municipal y la Basílica Menor de Santa Capilla. La razón por la que Génesis no conoce otros patrimonios como la Casa del Vínculo y del Retorno o el Museo Arturo Michelena es la falta de tiempo.

            Otro patrimonio poco visitado del casco histórico de Caracas es el Palacio Municipal, donde están el Museo Caracas y la Capilla Santa Rosa de Lima, restaurada en el 2011 por Fundapatrimonio. “Aunque en el lugar no hay un registro de las visitas recibidas, a simple vista, difícilmente se llega a los 100 visitantes espontáneos por semana”, comenta William Rodríguez, promotor turístico y encargado de la capilla desde hace 17 años.

Rodríguez hace la salvedad de los visitantes espontáneos porque los diferencia de otros visitantes, como por ejemplo, los grupos estudiantiles que van al lugar por citas programadas, aunque lo hacen con poca frecuencia.

Patio interno del Palacio Municipal de Caracas

           En el museo y la capilla del Palacio Municipal, pueden apreciarse obras de pintores como Juan Lovera, Armando Reverón y Edmundo Wolterbeck, y esculturas en miniatura de Raúl Santana Moller que representan las costumbres venezolanas. Asimismo, hay otros objetos de colección importantes de la historia de Venezuela.  “Este es un lugar muy importante, pero que pocos conocen. Por ejemplo, en la Capilla Santa Rosa de Lima fue donde nació la UCV y donde, además se declaró la independencia de Venezuela”, dice Rodríguez, a la vez que se reclina en la silla de la entrada de la capilla.

            En el otro extremo del lugar, se encuentra un hombre moreno de bigotes, camisa blanca y jeans, que responde al nombre de Oswaldo Liendo, uno de los 2 encargados de restaurar las maquetas históricas de Caracas, que rodean el patio interior del Palacio, realizadas por la arquitecto Ruth Neumann. Con su mano, el restaurador sostiene algo parecido a un bolígrafo, que en realidad es un taladro manual de mecha super delgada y mientras perfora la madera para introducir postes en miniatura, el hombre comenta: “Yo tengo 59 años, y esto lo aprendí a hacer yo solo, porque es algo que me gusta.”.

            Junto a la maqueta en restauración, se encuentra otra ya terminada. Liendo la observa y señala una casa de esquina con un cartel que dice: “En esta casa nació el Generalísimo Francisco de Miranda” y que ahora es una joyería ubicada en Capitolio.

Rutas que cuentan historias 

Inicio de la Ruta Patrimonial de Caracas

La señora Reina Palmas, habitante de la ciudad, reposa en la Plaza Bolívar, mientras espera que inicie el recorrido de la Ruta Patrimonial de Caracas. Aún faltan por llenarse 3 puestos de la lista de visitantes, y la llovizna creciente ahuyenta a algunas personas que están en la plaza. “Nosotros no nos iremos de aquí. Ustedes vayan a resguardarse de la lluvia y regresen cuando escampe”, dice Omar Hernández uno de los guías de la ruta, dirigiéndose a los que están anotados en la lista.

El Gobierno del Distrito Capital junto a la Alcaldía del Municipio Bolivariano Libertador, con motivo a la celebración del bicentenario de la independencia de Venezuela, inauguraron esta Ruta Patrimonial y la Ruta Histórica de Caracas. Ambos recorridos fueron creados con el fin de brindarles a los caraqueños y turistas la oportunidad de conocer la historia de Venezuela y sus patrimonios.

Durante la caminata varios actores se encuentran en los edificios y cuentan la historia del lugar como si fuesen protagonistas. En el caso de la Ruta Patrimonial, los visitantes ven personajes como el telegrafista y el cartero del Correo de Carmelitas, o la pareja argentina que baila un tango de Gardel en la entrada del Teatro Principal de Caracas.

La señora Reina ha tomado esta ruta varias veces y aunque considera que sus problemas de salud son un impedimento, pasea por el casco histórico y toma las rutas cada vez que puede. Al igual  que Génesis Molina y otros visitantes, Palmas conoce la Casa Natal del Libertador y el Museo Bolivariano. Los pocos patrimonios que no conoce son el Museo Arturo Michelena, Museo Sacro, Teatro Municipal, Casa del Vínculo y del Retorno y la Casa Boulton.

Al finalizar el recorrido, la sexagenaria confiesa que disfruta todo el centro de Caracas y que a partir de las restauraciones de distintos patrimonios del casco histórico, ha sentido más interés por visitarlos. “Me gusta interactuar con la gente y pasear con mis nietos. Lo que no disfruté con mis hijos lo estoy disfrutando con mis nietos, de ellos he aprendido mucho.”, expresa la caraqueña conteniendo lo que describe como lágrimas de felicidad y vuelve a sentarse en uno de los bancos de la Plaza Bolívar.

            Teatro para todos

Teatro Municipal de Caracas

Los teatros Municipal, Nacional y Principal también forman parte del casco histórico de Caracas y de las diferentes opciones de entretenimiento que tienen los caraqueños. Las personas pueden disfrutar de cualquier obra teatral con tan sólo pagar 20 bolívares. “Lo que el alcalde de Caracas quiso hacer con esto es incentivar a los caraqueños a que paguen por ver obras de teatro, aunque sea algo muy económico”, comenta María Villasmil, directora encargada del Teatro Municipal.

En este teatro, la asistencia por obra de teatro puede llegar a los 300 espectadores.  Y las visitas oscilan entre las 70 y 100 personas por semana, en su mayoría estudiantes que toman las visitas guiadas. El horario de estas visitas es de lunes a viernes de 8:30 a 4:30 y los sábados y domingos se hace mantenimiento, si es que no se tiene pautado algún acto cultural.

Villasmil expresa que la cantidad de visitantes del casco histórico de Caracas ha aumentado considerablemente después de las restauraciones de los patrimonios. “Se hace un buen trabajo de promoción para atraer a los visitantes, y en el caso de los teatros, se reparten las programaciones mensuales en Fundarte, la Gobernación del Distrito Capital y se difunden por el diario Ciudad Caracas.”. Además, si una obra es llamativa, Fundarte obsequia algunas entradas.

Uno de los grupos teatrales reconocidos que están en la programación del mes de mayo en uno de estos tres teatros, es la Fundación Rajatabla, que con la obra Cuando quiero llorar no lloro, llena la sala del Teatro Nacional todos los fines de semana.

Promoción turística

Varios visitantes del casco histórico de Caracas coinciden en que la promoción turística o incentivos para que los caraqueños conozcan los patrimonios de su ciudad son escasos. Tal es el caso de Madeleine Gómez, quien no estaba al tanto de las restauraciones de patrimonios que algunos entes gubernamentales han hecho a propósito del bicentenario de la independencia, y considera que “deberían hacerle más promoción al casco histórico y decir la importancia que tiene para todos los venezolanos”.

De manera similar opinan Miguel Macel y Edgar Ríos. Macel piensa que a pesar de que no hay suficiente promoción, igual siente interés por visitar el casco histórico de la ciudad a raíz de las restauraciones de varios patrimonios. Por su parte, Edgar Ríos expresa que no hay suficiente promoción turística porque “en realidad las personas se enteran por pancartas que hay en la calle, o simplemente, no se enteran” y que, aunque no ha sentido más interés por visitar el casco histórico después de las restauraciones, ha notado que los patrimonios están muy bien para el disfrute del público.

Escaleras del Parque Ezequiel Zamora, conocido como El Calvario

Quien no piensa de igual forma es Rosángela Frontado, que considera que si hay suficiente promoción turística para atraer visitantes al casco histórico de Caracas. Con frecuencia, Rosángela y su familia suben los 98 escalones del Parque Ezequiel Zamora, conocido como El Calvario, o si no toman el tranvía que los lleva hasta el Café Venezuela del parque. En busca de distracción para ella y sus hijos, hace de varios lugares del casco histórico sus sitios de rutina. “Ahora hay más interés por visitar estos lugares porque la seguridad ha mejorado. Antes no se podía visitar ninguno de estos sitios por la inseguridad, ahora sí.”, sentencia Frontado.

El tiempo también es limitante para ella al momento de recorrer los patrimonios que desconoce. Pero, de igual forma sigue haciendo de El Calvario su parada obligada algunos días de la semana. Así como ella, hay otros visitantes del parque que van con frecuencia. Adultos, estudiantes y niños, admiran desde el escalón número 98 el casco histórico de Caracas en el que aún hay muros para seguir haciendo historia, mientras que Caracas continúa imparable como siempre, con el ritmo apresurado de su gente.

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