Detrás de la carpa


En el circo, la ficción comienza a partir de las cuatro. Es cuando  todos salen de los pequeños tráiler, se visten, se maquillan y se conectan para dar vida a la fantasía que estampará una sonrisa a pequeños y adultos. En el transcurso del día, en cambio, todo es rutinario y meramente común

No solo pueden desafiar la gravedad, también desafían las temperaturas. Los Temerarios: Jonh, Fernando y Gilber, practican, sin importar el  frío de la mañana, un nuevo número del espectáculo sobre el alambre. Como pequeñas aves que reposan sobre un alambrado eléctrico, con serenidad y confianza, ellos caminan de un lado a otro. Ríen del peligro, ríen de los diez metros que tienen por debajo.  Más tarde la carpa se va llenando de criaturas fantásticas, esas que con sus actos y movimientos destellan un brillo a veces irreal. Así el lugar cambia a un estado místico, donde todos están conectados y familiarizados. Afuera de la carpa se puede escuchar a Raymur, el joven domador de caballos, que ensaya una nueva rutina con sus mascotas. No pueden contener la risa con las payasadas de Chicharito y Cocosete, que corren alrededor de la pista sobre un monociclo. No han logrado mantenerse estables sobre el aparato ni dos segundos, pero parece que la diversión está en caerse una y otra vez.  A Wendy, la malabarista, le cuesta no escucharlos; pero ocho cuchillos de acero volando por los aires la obligan a contener la risa. Muchas palomas blancas vuelan por los aires, es Charlotte, la maga, quien ha decidido dejarlas volar libremente. Ella sabe que con un simple chasquido de sus dedos mágicamente los animales volverán a sus brazos. Estrella no tiene alas, pero su danza aérea no tiene nada que envidiarle a las mascotas de Charlotte. Es así, todos conversan, bailan, y ríen. Es eso, una escena en la mañana del circo.

Pero es solo eso, una escena que encajaría perfectamente en cualquier película hollywoodense como El mayor espectáculo del mundo. Una escena que no llega a la realidad, sin embargo, sus actores: Los temerarios, Wendy, Chicharito, Cocosete, Charlote, Estrella, entre otros, son los artistas del famoso Circo de México. Ellos son reales, pero no es eso lo que hacen en una mañana cualquiera.

Vivir sobre ruedas

No ocurre nada. Hay un silencio absoluto en los alrededores de la carpa. Ya son las diez de la mañana. En el Circo de México el movimiento y la alegría comienzan a observarse a partir de las cuatro de la tarde. Mientras tanto, todos permanecen dentro de lo que consideran, sus hogares. Es como una pequeña vecindad, a diferencia de que las casas tienen ruedas y motores. Son trailers, y allí viven los artistas que noche a noche estampan una sonrisa en cada uno de los niños que visitan el circo. A las diez de la mañana, Raymur Junior está despierto revisando el correo en su tabla electrónica. Está sentado en una pequeña silla de madera justamente al lado del motor home de su familia. Si hay razones por las que nadie sale de su tráiler, es por el calor que azota a Maracay en horas de la mañana. Solo los pisteros están despiertos. Ellos deben ultimar todos los pormenores dentro de la carpa para la función de las cinco.

Raymur, junto a su padre, son los domadores de los elefantes y los caballos del circo. Su hermana, Wendy, otrora malabarista, ahora se dedica a cuidar a su hija de cinco meses. Desde que lo recuerda, Raymur vive en el circo con su padre, su hermana y su mama que prepara pinchos y manzanas acarameladas para vender en el lobby.

Al igual que Raymur, los hermanos Takamura, Jonh y Gilber, han decidido levantarse temprano para aprovechar el sol y así lavar la ropa. Ellos no tienen lavadora y secadora como algunos de los que viven en el circo. Así que utilizan dos tobos con agua y jabón para lavar los vestuarios que utilizaran durante toda la semana en los espectáculos. Lograran lavar la ropa solo si Sabanita se los permite ya que Gilber (el menor de los takamura) prometió jugar con él en la consola de video juego.

Chicharito, es un niño de doce años que trabaja en el circo de México como payasito. Nació en el circo y no tiene recuerdos asociados a otra cosa que no sea la vida circense. Su padre es el jefe de los pisteros y su mamá vende dulces en la entrada del circo. Recuerda que su papá fue el que lo motivo para que trabajara en el show. Cuando comenzó a formar parte del espectáculo se llamaba Sabanita, ya que su padre en sus tiempos de payaso así se llamaba. Pero los dueños del circo decidieron cambiarle el nombre por Chicharito como el jugador de futbol mexicano. Ahora Chicharito es uno de los encargados de darle el toque divertido al espectáculo junto a Cocoste, su compañero payaso. Admite sentirse feliz con la vida que lleva y que le divierte trabajar haciendo reír a los niños.

 

Como por arte de magia

Fernando recuerda la tarde en que la vio. Hace ya once años, pero su memoria no le falla. Se encontraba de gira con un circo en República Dominicana. Salió a la pista a realizar su espectáculo y observó al público detenidamente. Ahí estaba ella, Charlotte. No pudo dejar de mirarla. Así que llamó a uno de los pisteros para que se le acercara a la chica y le preguntara si podía esperarlo a la salida.

Fernando comenta que la reacción de esta fue de rechazo. Pero él insistió y al terminar el espectáculo corrió a la salida a buscarla entre la multitud. La búsqueda resultó exitosa. Pudo no solo conversar sino también tomarse unos tragos con ella. La amistad creció y Charlotte visitó cada una de las ciudades a las que iba el circo en República Dominicana. Un año de novios fue la espera para la boda. Fernando recuerda que el circo saldría del país así que si decidirían casarse tendrían que hacerlo rápido. Y así lo fue, se casaron y salieron de la isla.

Ahora tienen once años de casados. Charlotte dejó a su familia junto a un titulo de Administradora de empresas y emprendió, lo que según ella es, la aventura más grande de su vida. Aprendió los mejores trucos de magia y ahora es la maga del Circo de México. Charlotte cuenta que al comienzo no fue fácil adaptarse a una vida nómada, “pero cuando tienes a la persona que amas a tu lado todo cambia”.

“Ahora nos contratan a los dos. Para donde vaya yo tiene que ir ella. Ofrecemos un paquete juntos”, comenta Fernando.

Fernando es actualmente una de las piezas fundamentales en el show del Circo de México. Él, junto a los hermanos Takamura, forman el trío de Los Temerarios. Arriesgan su vida cada día sobre un alambre a quince metros de altura. Charlotte, también es parte fundamental del circo. Ella pasa de desaparecer a un caballo de una jaula, hasta cortar en dos partes a una chica.

Ahora son una familia como cualquier otra, y una niña de ocho años los acompaña.  Ellos dicen llevar una vida como la de cualquier otra persona, solo que trabajan en una carpa. Les gusta salir en el día a conocer las ciudades que visitan. Y regresan a la plaza justamente una hora antes de la función para alistarse. Para Charlotte, ahora el circo ahora lo es todo y cree que lo será para su hija. Charlotte comenta, de forma irónica por ser  la maga del circo, que todo en su vida ha pasado como por arte de magia.

Los orígenes del show

Según la Enciclopedia Microsoft Encarta, el primer circo moderno fue ofrecido en Londres en 1768 por Philip Astley, antiguo sargento mayor de la caballería inglesa, que actuaba como jinete acróbata. Abrió el Astley’s Amphitheatre en Westminster Road en Londres, contratando a un payaso, músicos y a otros artistas. En 1772, y a partir de una serie de actuaciones en París, Astley acabó introduciendo el circo a través de la Europa continental y se le debe el establecimiento de circos permanentes en diversos países del continente.

Circo Stley´s

Además de estos, existían caravanas de artistas que se desplazaban de ciudad en ciudad en carretas cubiertas, que les servían de vivienda. Estos espectáculos itinerantes eran bastante simples, ofrecían un músico o dos, un malabarista, un equilibrista y varios acróbatas. En un principio estos espectáculos se ofrecían al aire libre y se financiaban a través de colectas al final de su actuación; más tarde con la llegada de los locales cerrados fue posible cobrar la entrada. Como contraste, los circos permanentes europeos montaban un espectáculo elaborado, en recintos desmontables y protegidos por grandes cargas o lomas. En la primera parte del siglo XIX, ya se habían introducido números realizados con animales, trapecistas y equilibristas, y los payasos empezaban a tener cada vez más importancia. Sin embargo, estos datos se refieren al circo ya reconocido como espectáculo. Hay ejemplos que datan de más antigüedad.

En la tesis, El circo sobre el lienzo, de Minerva Vetti y Griseld Márquez, narran como historiadores y antropólogos registraron modos de vidas de las primeras civilizaciones del mundo y representaron a través de ellas sus expresiones artísticas. Ejemplifican como las pinturas rupestres en las paredes de roca de las grutas de Beni Hassan, decima quinta tumba, perteneciente a un príncipe del Imperio Medio Egipcio, entre el periodo de 1994 – 1871 antes de Cristo. Allí  aparecen malabaristas con tres pelotas y las constancias del avanzado arte de los equilibristas.

En Venezuela la actividad circense se ha desarrollado lentamente. Nicki García, Presidente de la Compañía Nacional de Circo,  comenta que el circo en Venezuela nace en la calle. Y con esto se refiere a que los jóvenes por no tener una respuesta o escuela donde expresar  la manifestación artística tienen que recurrir a los lugares abiertamente públicos. También aprovecha para diferenciar los estilos de vidas de los circenses extranjeros con los que laboran en la Compañía Nacional de Circo.

“Nosotros en las mañanas ensayamos nuevas rutinas y espectáculos. También aprovechamos para llevar los shows a las comunidades, por supuesto, de forma más pequeña”, comenta.

En la tesis, El circo sobre el lienzo, clasifican a los circos de dos formas: el primero es el circo tradicional, llamado así porque inicialmente sus miembros pertenecían a una misma familia, y la transmisión de conocimientos pasa de generación en generación. Es en este tipo de circo que se ven animales que realizan trucos y personajes con características físicas anormales. El segundo tipo es el circo contemporáneo, en el que la principal atracción se encuentra en el desarrollo de las habilidades corporales de los artistas. No hay animales ni fenómenos y en el espectáculo se cuenta una historia.

En Venezuela, el circo nace bajo la clasificación de circo contemporáneo. Es este tipo de actividades circenses las que realiza la Compañía Nacional de Circo.

Horas antes del show

No se puede contener.  Es una lucha constante entre su madre que muy distraída habla por el celular mientras él salta para arrebatarle de las manos los dos boletos del Circo de México que se despide hoy de la ciudad. Se ha dado cuenta que jamás podrá alcanzar más allá de su cintura, así que  aplica toda su fuerza para arrastrarla y cruzar las barandas que lo llevaran a un mundo mágico y de fantasía. La función es a las 5, pero él quiere entrar antes de la hora. Quiere ver qué hacen los artistas antes del show, qué hay detrás de la carpa, detrás del espectáculo; y es que las películas y cuentos de fantasía le han hecho creer que hay toda una vida de diversión, alegría y colorido fuera de escena.

Raymur y su padre ya están preparados. Los hermanos Takamura terminan, con hilo y aguja, de retocar el traje que usaran en la función. Chicharito siempre es el primero en alistarse. Su madre debe prepararlo con anticipación para salir cuanto antes a vender dulces fuera del circo. Fernando sale de su tráiler con su hija en los brazos, más atrás lo sigue Charlotte ataviada  con un traje brillante dorado.

Los pisteros terminan de probar las luces y el sonido. Ya todo está preparado. Así que todos los artistas deben estar al tanto. A las cinco comienza la función. Pero no hay rastros de nervios en sus rostros. Cada uno de ellos conoce su labor a la perfección y solo esperan que la aguja del reloj marque la hora exacta para acercarse hacía la parte trasera de la carpa. Hay una enorme cortina que separa la realidad de la ficción, y es por allí por donde saldrán esos personajes pintorescos.

Pero para los artistas es un show mas, repetir la función y recibir los aplausos. Cada uno de ellos tiene planes para después del espectáculo. Wendy cuidará a su hija. Los Takamura saldrán con dos chicas que conocieron en la ciudad. Charlotte y Fernando llevaran a su hija al parque de diversiones.  Y Ryamur, muy particularmente, dice que después del espectáculo lo que le queda es cansancio, hambre y sueño.

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