La calle es una sala de cine


Génesis Celis.

Entretenimiento, acceso a la diversidad cultural, sano debate, flujo de ideas y buena comunicación es lo que se garantiza con las proyecciones de películas en espacios abiertos. Distintos colectivos, organizaciones comunales y empresas privadas coinciden en los beneficios de llevar cine alternativo a los espacios públicos.

Andreina Pérez no frecuenta el cine al aire libre, pero asegura que es una buena manera de pasar el tiempo, lo ve como una forma distinta de relacionarse con la ciudad, “me parece que es algo innovador y desconecta a los caraqueños del corre-corre diario”; expresa que le agrada la idea del cine a cielo abierto y que, dependiendo del lugar del evento, también hay conexión con la naturaleza; como es el caso del Centro de Arte Los Galpones, ubicado en Los Chorros, en donde proyectan películas cada fin de semana en las áreas verdes del lugar, generalmente a partir de las 7 p.m.

Cada quien llevó una silla playera, una toalla o, simplemente, la disposición de sentarse en el césped. Camilo Cortés, quien lleva la iniciativa Cinema Garaje y organiza la programación del Centro de Arte Los Galpones, expresó su gratitud ante el notable público atento y entusiasmado por la proyección de la última película del Ciclo de Cine Francés que allí se ejecutaba (Le Refuge, 2009). La entrada es completamente gratis; y así como Cinema Garaje es llevado a Los Galpones con el programa Cine a Cielo Abierto, existe Cine en el Jardín que se realiza en el Parque Cultural Hacienda La Trinidad. La idea que plantea Cinema Garaje con estos proyectos es llevar “lo mejor del cine independiente, emergente o desconocido a la ciudad”.

Andreina Pérez, admite que no asiste a las funciones tanto como quisiera; “no es un cine al que uno pueda ir todos los días, las funciones son en días específicos en cambio en el cine normal (convencional) se puede ir todos los días y hay distintos horarios. La diferencia es el precio, el cine al aire libre es gratis y el convencional es bastante caro”. No obstante, expresa que el cine convencional se ha vuelto tedioso y que para estar en un espacio cerrado prefiere ver el material cinematográfico en su casa.

El buen cine en la calle

Entre las diversas instituciones que ofrecen llevar el cine a la comunidad de manera alternativa, el Cine Móvil Popular es una opción. Con el lema “el buen cine en la calle”, la asociación privada Gran Cine se planteó desde el 2006 difundir contenido cinematográfico en espacios públicos. “Ha sido necesario volcar nuestra mirada hacia las comunidades populares caraqueñas… Nace éste proyecto como un nuevo trabajo dirigido a las comunidades de menos recursos económicos que habitan nuestra capital”, puntualiza en información impresa sobre el proyecto Cine Móvil Popular.

Jonathan Becerra, coordinador de los talleres que dicta Gran Cine, expresa que además de acercar la cultura cinematográfica a los sectores de escasos recursos, se les ofrece a las comunidades la posibilidad de disfrutar y ver películas no comerciales. “Las grandes empresas de cine en Venezuela solicitan el servicio de Cine Móvil para hacer responsabilidad social a través de nosotros”, añade Becerra. Asimismo, asegura que la idea es llegarle a la mayor cantidad de personas y que la película sea vistosa.

Además, admite que, por lo general, el público al inicio de una proyección presenta una actitud suspicaz, “cuando tu le presentas una película de un estándar a la cual no están habituados, es decir, si vamos ahorita con cine móvil a proyectar Las Trillizas de Belleville (Francia, 2003), posiblemente cuando perciban que no es el dibujito de Disney o Pixar lo tomen capciosamente, no lo acepten de una vez”. Becerra plantea que, otras veces, preguntan con regularidad si no se les cobrará por la entrada,  “quieren saber si van a pagar o es gratis, entonces ahí es cuando disfrutan la película;  muchas veces eso (el lugar) se llena, hasta que la gente se tiene que sentar en el piso”.

De igual forma, el coordinador de los taller de Gran Cine, agrega que existen casos particulares al llevar una película a la comunidad, “ha pasado en algunas funciones que se programa una película y definitivamente no cala, no porque el público no esté interesado en aceptar ese tipo de cine; sino que, yo me atrevería a decir, que no están acostumbrados a leerlo”, añade.

Una ciudad más “vivible”

Fernando Aranguren, encargado de las proyecciones comunitarias del Museo Alejandro Otero, expresa que el cine se debe utilizar de forma pedagógica, y en el caso de cine en espacios abiertos, para “reconquistar áreas de la comunidad”. El cine a cielo abierto del MAO, conjuntamente con la Villa del Cine y la Cinemateca Nacional, plantean proyecciones en comunidades para, según Aranguren, “hacer más vivible la ciudad”. “Es el resurgimiento de un movimiento que existió en Venezuela por mucho tiempo, en los años 70 se veían muchos Cine Clubs”, agrega Aranguren. Por otra parte, recuerda antiguos proyectos de éste tipo, “en San Agustín proyectaban películas en las paredes cerca de las escaleras de los barrios”.

El encargado del departamento de Proyecciones Comunitarias, apunta que hay que rescatar la tradición de relacionar a la gente con su propia comunidad. “Ahorita por los monopolios y los centros comerciales todas las películas son casi iguales y nos está llegando muy poco de lo que se produce en el mundo”, asegura Aranguren.

Por su parte, Jonathan Becerra considera que actualmente se tiene la percepción que todo el mundo acude a las salas convencionales con regularidad, “esto no es cierto, hay mucha gente que no ha visto clásicos del cine”, plantea. Aranguren, a su vez, señala que las películas que proyecten deben ser animadas para que atrapen al espectador, y sobre todo, que el público se acostumbre al espacio de su comunidad, “tiene que haber un espacio en donde la gente se sienta agradada, cómoda”.

Cine por temática

Las producciones que proyecta el Museo Alejandro Otero generalmente tienen relación con las exposiciones artísticas que se hallan en las salas de la institución. Es decir, la película va acorde a la temática que presenta en determinado momento el museo, al igual que los ciclos de cine que ofrece PDVSA La Estancia.

Durante el Ciclo de Cine Mudo, presentado en Mayo en la sede principal de PDVSA La Estancia en Altamira, se proyectó, en una pared de la casa colonial que sirve como institución, la película alemana de 1931 El Vampiro de Düsseldorf. De 7 a 9 p.m. un numeroso público percibió la producción, prácticamente bajo las estrellas. Luisa González, quien acudió a esa función, manifiesta que va regularmente a los ciclos de cine que ofrece el lugar; aunque casi siempre acude sola, entiende el cine en un entorno diferente y como proyectan muchas películas extranjeras puede practicar varios idiomas que aprendió años atrás.

José Cedeño, empleado en PDVSA La Estancia, asegura que el cine es una herramienta informativa que transmite valores y cree que “la cartelera de PDVSA no es la misma que se halla en cualquier cadena de cine; son películas que no están en promoción actual”. De igual forma, lo que se proyecta dentro de PDVSA La Estancia va acorde al festival del mes. Por ejemplo, en junio se presenta el Festival de Tambores, es por esto que las películas que se presentarán serán referentes al tema.

Igualmente, Joel Villa, quien forma parte de la Coordinación General de la misma institución, manifiesta que se busca difundir cine de autor o de alto contenido social; sobre todo que exprese distintas culturas, en especial la venezolana. “Se quiere difundir valores propios del venezolano o de minorías que están en nuestro país”, añade. “Es un cine no comercial, alternativo, basado en festividades u otras propuestas de alguna organización”, como embajadas, por ejemplo. “Hay un público constante que va a conseguir cine (en PDVSA La Estancia) que no conseguirá en otros lugares”, asegura Villa.

El cine como una herramienta de formación

Cine Móvil Popular, del mismo modo, plantea que las salas comerciales ya no serán los únicos privilegiados en transmitir ciclos de cine “los festivales de cine francés, español, italiano, independiente estadounidense, latinoamericano, etc. empezarán a recorrer las populosas parroquias de la capital para cautivar la mirada y mostrarles las mejores imágenes del cine mundial a los hombres, mujeres, niños, niñas y adolescentes de nuestros barrios”, asegura la empresa en folletos que divulgan con información sobre ese tipo de proyectos.

Existen dos tipos de salas para la Fundación Cinemateca Nacional, las salas comunitarias y las salas regionales. Richard Mantilla, del departamento de Coordinación de Salas de la Cinemateca, explica que las salas comunitarias se encuentran en cualquier espacio público, y las regionales, que son trece en total, son salas “convencionales” en varios estados del país. Mantilla puntualiza que las comunitarias, en espacios abiertos, “pertenecen a las comunidades y esas comunidades solicitan apoyo en cuanto a los equipos. Se hacen proyecciones de películas dentro de sus comunidades y nosotros hacemos acompañamiento”.

El coordinador de salas explica que debe existir un grupo consolidado como un colectivo urbano o un consejo comunal para proyectar en la comunidad y que, básicamente se procura proyectar películas venezolanas, latinoamericanas o documentales.

“Se tiene que ver el cine como un herramienta de formación, puedes abrir la mente, ver otras realidades, culturas, contrastarlas con lo que se vive a diario, con tu experiencia. A través de una película se puede formar a una persona como mejor ciudadano”, afirma Mantilla.

Se propone un cine menos comercial, que llame a la reflexión y que dé paso a la formación; y en esto coinciden todas las organizaciones que están dispuestas a trabajar por y para la comunidad, especialmente las que cuentan con menos recursos y menos posibilidades de acceso a la herramienta del cine.

Mantilla plantea que el cine entretiene, pero a su vez da conocimiento. “Lo que se busca en la persona que asiste es que de alguna manera pueda volverse crítico que no se “coma” el cuento de lo que está viendo en cualquier producción.; sino que tenga herramientas para discernir y debatir todos los códigos que se muestran a través de producciones audiovisuales”, asevera Richard Mantilla.

Enlaces de interés:

Programación del mes PDVSA La Estancia

Programación Junio Los Galpones Cine a Cielo Abierto

Video de cine al aire libre (Los Galpones, PDVSA La Estancia)

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