Tratamientos estéticos corporales: una ayuda, no un milagro


Especialistas aseguran que perder peso no debe ser algo instantáneo

Tratamientos estéticos corporales: una ayuda, no un milagro

Cada vez salen al mercado más métodos que prometen bajar de peso de manera inmediata. Los expertos enfatizan que antes de aplicarlos, los médicos deben conocer la historia clínica del paciente, pues de lo contrario podrían resultar contraproducentes para la salud

Carla Carvajal

Isbelia siempre fue una mujer delgada. Nunca le hizo falta hacer ejercicios ni dietas, porque su metabolismo acelerado le permitía comer lo que quisiera sin engordar. Pero cuando llegó a los 30 años, su cuerpo empezó a cambiar: su alimentación poco balanceada comenzó a pasarle factura. Su abdomen dejó de ser plano, y se volvió cada vez más prominente.

A los 44 años llegó a sufrir de Sobrepeso, con un Índice de Masa Corporal (IMC) de 29.50, valor que de acuerdo con la OMS debe estar entre 18,50 y 25 para ser considerado normal. La agitada vida de una enfermera no le permitió apuntarse a un plan de ejercicios que la ayudara a rebajar esos 11 kilos que le sobraban, según su estatura. Por ello, Isbelia consideró que los masajes reductivos y la Hidrolipoclasia eran buenas opciones para conseguir esta meta.

Como ella, muchas mujeres en la actualidad recurren a tratamientos corporales para bajar de peso. Estos métodos se dividen en: los invasivos y los no invasivos. De acuerdo con Valeska Castillo, esteticista del Spa Best Body en Caracas, los que pertenecen al primer grupo son aquellos en los que se inyectan algunas cantidades de quemadores de grasa en el cuerpo; mientras que los del segundo sólo incluyen técnicas como los masajes reductivos y el lipodrenaje. “La mayor diferencia es que con el invasivo se ven los resultados mucho más rápido que con los nos invasivos”, afirma.

Según la opinión de la psicóloga Nathaly Carrera, el auge que han adquirido estos procedimientos se debe a que en la sociedad actual hay unos cánones de belleza muy rígidos y todo lo que se salga de ese estereotipo no se considera bonito ni estético. “El ritmo de vida que llevamos en la época actual nos obliga a tener cierta inmediatez en la satisfacción de los deseos y las expectativas”, añade.

Sin embargo, la necesidad de adelgazar va más allá de cumplir las exigencias de belleza impuestas por la sociedad; también responde a mejoras para la salud, ante problemas como la obesidad. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, el sobrepeso y la obesidad son el quinto factor principal de riesgo de defunción en el mundo. “Cada año fallecen por lo menos 2,8 millones de personas adultas como consecuencia del sobrepeso o la obesidad”.

Contra la obesidad

El médico internista, Ramón Velásquez, explica que cada paciente tiene necesidades especiales y diferentes para perder peso. “Eso depende del IMC. Se puede hablar de sobrepeso; obesidad leve, moderada y severa. La forma más sana de reducir medidas para una persona con sobrepeso y obesidad leve es mantener una dieta balanceada y hacer ejercicios aeróbicos”, expone.

Cada día salen al mercado nuevos tratamientos corporales que prometen ser milagrosos y casi instantáneos para perder peso: los masajes reductivos, la Carboxiterapia; Vacumterapia; Radiofrecuencia; Mesoterapia y la Hidrolipoclasia son los más buscados por las mujeres. Debido a la constante actualización de estas técnicas, y a la multiplicidad de opciones que se presentan, no todos los centros de belleza ofrecen las mismas alternativas.

Sin embargo, por muy entusiasta que parezca la idea de tener el cuerpo perfecto sin hacer casi ningún esfuerzo, estos tratamientos no son milagrosos. En este sentido, Carmen Dávalos, nutricionista y ex esteticista del Miss Venezuela, afirma que las inyecciones no son un hecho aislado, sino que lo principal debe ser aprender a comer sano. “Sin eso, no rebajas nada. ¿Qué haces con matarte haciendo ejercicio y pagar un dineral para realizarte los tratamientos y después meterte en un restaurant y comer todo lo que está prohibido? No haces nada”.

No todo es color de rosa

Antes de comenzar el tratamiento, Isbelia tuvo que desintoxicar su cuerpo comiendo solamente frutas durante siete días. Luego visitó una estética dos veces a la semana durante un mes, en el que se realizó ocho sesiones de masajes reductivos, combinados con inyecciones de alcachofa y Trilax. Durante este tiempo, realizó una dieta balanceada que combinaba casi todos los grupos alimenticios, excluyendo los carbohidratos.

Una semana después de culminar los masajes reductores, ella optó por complementar el régimen con una Hidrolipoclasia. Le inyectaron quemadores de grasa en repetidas ocasiones durante casi dos horas. Los ocho días siguientes tuvo que usar una faja post-quirúrgica, que sólo podía quitarse cuando se iba a bañar. Con todo esto, perdió cinco kilos en un mes y medio de tratamiento. “Dolió, pero valió la pena”, asegura sin inmutarse.

A pesar de los numerosos casos de pacientes que han conseguido bajar de peso apoyándose en estos tratamientos corporales, el Doctor Velásquez asegura que no cree en ellos, pues considera que no existen estudios serios y estadísticamente significativos que garanticen su eficacia. “Primero hay que tener en cuenta si la persona tiene enfermedades crónicas como el hipotiroidismo o resistencia a la insulina. En segundo lugar, los ayunos prolongados o el rompiendo de la grasita puede provocar lesiones y daños. Estos tratamientos no son tan seguros ni garantizan verdaderamente el éxito. Se trata de algo más comercial que otra cosa”.

Por ello, la esteticista Valeska Castillo, expone que antes de aplicar cualquier inyección, es necesario conocer el historial médico de la paciente, porque la mayoría de los tratamientos invasivos sólo se lo pueden hacer personas que no sufran de tiroides, tensión y que no tengan problemas con la insulina. Castillo asegura que si una paciente padece alguna de estas patologías y es inyectada con un quemador de grasa, probablemente se le puede acelerar la enfermedad. “Tampoco puedes aplicarle estos tratamientos a una paciente que esté amamantando porque todo eso se lo traga el bebé”, añade.

Sin embargo, la especialista asegura que este tipo de pacientes –excepto las madres en período de lactancia– sí pueden aplicarse Carboxiterapia, porque lo que se inyecta es CO2, que según ella “es totalmente natural y no tiene efectos secundarios”.

Riesgos por desconocimiento

A Isbelia no le preguntaron si tenía alguna enfermedad antes de realizarle ninguno de los tratamientos. Por esto, el Doctor no se enteró que ella sufre de hipertensión, y quince días después de la inyección de quemadores de grasa para la Hidrolipoclasia, se le subió la tensión a 180/120; los niveles de colesterol le llegaron a 325 y los triglicéridos a 220. “Casi me da un infarto”, recuerda. Pero, a pesar de las advertencias que le hizo la doctora que atendió su emergencia, todavía desea hacerse la segunda sesión de Hidro.

Para la Psicóloga Carrero, actitudes como la de Isbelia merecen atención. Las mujeres tienden a obsesionarse por estar perfectas en un muy poco tiempo y los que aplican estas técnicas no siempre son médicos ni tienen buena preparación para hacerlo. “A veces no tienen una evaluación especial del paciente y trabajar con el cuerpo humano es muy delicado. Quizá es mejor hacerse unos masajes que inyectarse sustancias”, sostiene.

A diferencia de Isbelia, Sahiris Maldonado se ha sometido a tantos tratamientos corporales para bajar de peso, que ya perdió la cuenta. Su peso inicial era 70 Kilogramos, y llegó a pesar 94 kilos en tan sólo cinco años. “Rebajaba 10 kilos por mes, pero el problema es que tienes efecto rebote si no continúas con la dieta; y como no pude seguir haciéndola, poquito a poco fui recogiendo peso, y cuando vine a ver estaba gordísima. Estuve en ese sube y baja durante cinco años”.

El problema, para la Cirujana Plástica Luisa Gil, es que las pacientes equivocadamente se realizan masajes reductores, drenajes linfáticos, y otros procedimientos corporales porque quieren resultados rápidos, de un día para otro y esto no ocurre así. “Lo que siempre les digo es que si tienen 10 años acumulando 10 ó 20 kilos, no pueden pretender quitárselos en 2 semanas. Estos tratamientos cosméticos alternativos ayudan, pero inicialmente no se crearon para bajar de peso, sino precisamente para apoyar en el proceso. Es necesario combinarlo con una dieta guiada por un nutricionista y ejercicio”.

Otra historia cuenta Tibisay Rojas, quien nunca fue obesa, pero desde que tuvo a su segunda hija hace 12 años ha luchado contra la flacidez de su abdomen. Hace unos meses acudió a una estética caraqueña para que, con radiofrecuencia y mesoterapia la ayudaran a recuperar el cuerpo que tenía. “Yo estoy muy contenta con mis resultados, pero porque no me conformé con los tratamientos corporales, que sólo son una ayuda extra. Los combiné con una dieta balanceada, caminando media hora diaria y tomando mucha agua. Además, antes de aplicarme cualquier inyección me realicé mis exámenes e investigué los posibles efectos secundarios de los procedimientos. Todo está en saber lo que te van a hacer y que también tienes que poner de tu parte”.

Así lo confirma Sahiris, quien está convencida de que su error fue creer que los tratamientos harían todo el trabajo por ella. “Ninguna dieta milagrosa sirve. Tienes que ir a un nutricionista y hacer ejercicio. Si eso lo combinas con los tratamientos alternativos sí puede ser, porque obviamente vas a ir bajando poco a poco sin volver a ganar rápidamente el peso que vas perdiendo. Haces ejercicio y te estás manteniendo”.

Estéticas en Caracas:BioformaCentro de Medicina Estética El BosqueRosanna Estetic Center
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