La desinformación mantiene cautiva la prostitución infantil


Desde junio 2011 hasta enero 2012 se recibieron 111 casos de explotación sexual infantil en el país, de acuerdo a un informe de la Asociación de Mujeres por el Bienestar y Asistencia Recíproca (AMBAR). La carencia de instituciones especializadas ha incidido en el mantenimiento de esta actividad, según el sociólogo Francisco Espert 

Por: Karem Pazo

“Se solicitan chicas lindas que atiendan distinguida clientela. Horario a convenir, vivienda gratis, ingresos 4.000 semanales”. Diariamente, la prensa emite avisos de este tipo para captar niñas, adolescentes y mujeres. A simple vista pareciese un trabajo fácil, pero detrás de ello probablemente se encuentre una red de prostitución. La explotación sexual comercial en niños, niñas y adolescentes es una actividad ilegal que existe en todo el mundo y Venezuela no deja de ser parte de ello.

De acuerdo a un informe del semestre junio 2011 hasta enero 2012 de la Asociación de Mujeres por el Bienestar y Asistencia Recíproca (AMBAR), se atendieron 116 situaciones de riesgo resultando 111 casos de explotación sexual de niñas y adolescentes entre 11 a 17 años de edad.

La violencia, la situación de calle y la trata de infantes también forman parte de la situación en la que se ve envuelta esta población, quienes según el informe provienen en su mayoría de las zonas populares de la ciudad de Caracas tales como, las Brisas de Propatria, San Agustín del Sur, Antimano, Caricuao, el Valle, entre otros.

AMBAR es una Organización No Gubernamental (ONG) que se mantiene trabajando desde el año 1995 con el fin de mejorar la calidad de vida de las mujeres, adolescentes y niñas, víctimas de explotación sexual en todo el país, para garantizar con acciones su salud, el respeto a los Derechos Humanos y su reinserción a la familia, la sociedad y educación.

En el país se han desmantelado distintas redes de explotación sexual comercial infantil y Nueva Esparta se considera el estado con mayor atractivo para los extranjeros en busca de sexo con adolescentes, de acuerdo a un reportaje publicado por el semanario Reporte Confidencial en el año 2009. “La isla es ofrecida como uno de los principales destinos para la práctica del turismo sexual. Cada año alrededor de 6 millones de personas son víctimas de esta situación. Los afectados lo constituyen alrededor de 4 millones de mujeres y 2 millones entre niños y niñas”, así explicó al semanario la doctora Olga Marega, sexóloga argentina y especialista en abuso infantil.

“No tenemos redes de institución y de atención a esta problemática. No hay instituciones donde los reivindiquen a una vida normal. Las instituciones que existían han desaparecido porque ningún Estado quiere tener organizaciones de reducación de menores con problemas. No hemos avanzado en programas de atención de situaciones irregulares de niños, niñas y adolescentes”, declara el sociólogo Francisco Espert.

El Cuerpo de Investigaciones Científicas Penales y Criminalísticas (CICPC) ha desmantelado casos de prostitución infantil en el que las adolescentes son influenciadas a través de los avisos de prensa, donde se les ofrece una facilidad laboral y estabilidad económica. En el año 2011 a través de una denuncia de desaparición de una joven se inició una investigación en la parroquia Santa Teresa, Caracas, donde fue descubierta una mujer que obligaba a las adolescentes a prestar servicios sexuales. Asimismo, se han descubierto redes y Night Clubes, donde los niños, niñas y adolescentes son objetos de explotación sexual.

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¿A qué se debe?

       Los factores que inciden en la proliferación de la prostitución infantil son: familiares, educativos, culturales, económicos y psicosociales que inducen a los niños, niñas y adolescentes a someterse al comercio sexual en búsqueda de una estabilidad económica. O en otros casos para satisfacer a sus progenitores, quienes, a veces, son los que obligan a los hijos a ser el sostén de la familia.

“Las diferencias socio-clasistas, desigualdad en la distribución de ingresos, alto índice de desempleo, oportunidades de estudio, vivienda, recreación y otros”, según refiere Beatriz Colmenares, en su tesis de grado “Modalidades de prostitución en el contexto socio-económico de la Venezuela actual (1989-1993)”, son causas determinantes de la actividad. Sin embargo, el sociólogo Francisco Espert, considera que  la causa histórica del desarrollo de la prostitución infantil  y juvenil es el maltrato familiar y el abandono.

“Es frecuente ver en la mayoría de los casos quienes tienen este tipo de conducta y llegan a cometer abuso sexual o violación contra un niño, niña u adolescente son los mismos miembros de las familias. Es tan vergonzoso para la sociedad por la condenación que no se atreven a denunciar esos hechos”, expresa la abogada especialista en Protección de Niños, Niñas y Adolescentes, Moira Martínez.

Aunque existen adolescentes que por decisión propia se dedican a la actividad, de ser así, “probablemente estamos en presencia de un trastorno de personalidad disocial”, explica el psiquiatra, Jesús Mendez Quijada. “Los componentes del entorno familiar y social inciden en que un niño, niña y adolescente sea objeto de abuso sexual”.

“Los factores de privación social, cultural y económico intervienen en un núcleo familiar determinado para tomar como útil una actividad que es muchas veces vista como una práctica altruista. Las adolescentes se convierten en el sostén de sus hijos, padres e incluso hasta de sus hermanos, para garantizar la subsistencia. Puede asumirlo de manera transitoria, mientras da espacio a una posibilidad mejor. Eso requiere de una personalidad mejor construida”, agrega.

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 ¿Qué se ha hecho?

En el país se han dictado lineamientos nacionales como: las Directrices generales para garantizar la protección de los niños, niñas y adolescentes contra el abuso sexual y la explotación sexual comercial (2003). La finalidad del informe es: “crear conciencia de la ilegalidad y de las consecuencias nocivas de la explotación y el abuso sexual”.

La explotación sexual es un flagelo que está afectando a la población infantil y debe ser atacado por los graves efectos que repercuten en las víctimas. Se trata de ocultar a la sociedad, pero es un fenómeno inevitable de esconder ante los ojos de los ciudadanos. Venezuela comprende una serie de tratados, protocolos y leyes que actúan en beneficio de la seguridad y los derechos del niño, niña y adolescente.

A pesar de que la venta del cuerpo (placer) por dinero (prostitución) no es un delito en el país, ya que no está prohibido en ninguna de las legislaciones, no existen regulaciones respecto a la práctica de dicha actividad. “Se supone que la misma no es abiertamente lícita, pero tampoco está prohibida. Como es un tabú no existen regulaciones claras en ninguna parte”, explica Martínez.

Sin embargo, la explotación sexual en personas menores de 18 años es un delito, quienes cumplen pena son los terceros involucrados en la actividad. Venezuela dispone de instrumentos legales como: el Código Penal, la Ley Orgánica para la Protección del Niño, Niña y Adolescente (LOPNNA), donde se establecen sanciones para los responsables desde uno a veinte años de prisión, dependiendo de la gravedad de implicación en el hecho, y en la Ley Orgánica sobre el Derecho de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, solo se especifica la prostitución y la trata de niñas y adolescentes, siendo esta última aplicable solo para el sexo femenino.

En el informe de Seguimientos y Avances en la Implementación de la Declaración y el Plan de Acción “Un Mundo Apropiado para los Niños y las Niñas” realizado por el Consejo Nacional de Derechos del Niño y del Adolescente en el 2007, se han ratificado en Venezuela instrumentos internacionales en materia de protección relativo a la venta de niños, la prostitución infantil, la utilización de niños en la pornografía, el abuso sexual y la explotación comercial.

A partir de la reforma de la LOPNNA en el año 2007 se cambió la denominación del Consejo Nacional de Derecho a Instituto Autónomo del Consejo Nacional de Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes (IDENA), el cual se reservó de emitir información respecto al estado de dichos instrumentos y sus posteriores objetivos y planes de acción contra el nombrado fenómeno social, ya que no existen cifras oficiales de esta actividad en el país.

“Tenemos una gran cantidad de leyes y reglamentos que protegen a los niños, niñas y adolescentes, pero el único problema es que no se aplica. No tenemos las redes institucionales ni de asistencia para los niños de la calle y maltratados”, afirma el profesor Espert.

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 Marcas de por vida

El ser objeto de explotación sexual implica graves consecuencias en la vida de un niño, niña y adolescente, “el desconocimiento de los Derechos Humanos de esas criaturas condenados de por vida generalmente a ese sistema delictivo. El hecho de que estén expuestos a las enfermedades, las drogas, la muerte, al maltrato, eso es miserable. Ellos son una población cautiva, presa y marginada”, expone Espert.

Una de las consecuencias más graves señaladas por el psiquiatra Mendez Quijada es “la dificultad de la construcción del autoestima. A la persona le será difícil valorarse a sí mismo, construir su propio diseño y esquemas de autonomía. Si se bombardean esos tres aspectos importantes de la adolescencia se puede formar una personalidad desestructurada”.

“Están implicados riesgos de contraer enfermedades específicas como la depresión y el  suicidio, en algunos casos, o bien hacia otro tipo de enfermedades mentales o que se construya un trastorno de la personalidad disocial grave, es decir, la persona irrespeta al otro e irrespeta a la norma. Las vinculaciones afectivas están alteradas. El verse afectado por mantener actividad sexual por paga, eso expone un elemento de respeto muy bajo”.

¿Cómo debería atacarse?

Las posibles medidas preventivas que deben aplicarse para frenar o manejar esta problemática social es: “establecer como política nacional la abolición de la prostitución, persecución total al que prostituye, los proxenetas, y al usuario. Preparación a la sociedad, señalar el problema y sus consecuencias. Creación de programas de rescate discreto con personal capacitado, que no permitan identificar a las victimas”, insiste Espert.

       Mientras que la doctora Martínez destaca a “los valores como importantes en la contención del comportamiento, eso depende justamente de la estructura que se trae del hogar, de la escuela. Desde esa base el niño, niña y adolescente va a comportarse. Debido a las exigencias de la modernidad y la situación de los padres trabajando han influido mucho en la supervisión y la vigilancia que deberían tener los niños, niñas y adolescentes, pero si un padre está pendiente de sus hijos habrán menos posibilidades de que se vea envuelto en una situación de peligro”.

Por otro lado, los medios de comunicación siguen ejerciendo la mayor influencia y poder en la población infantil y juvenil del país. “Hay información que se transmite sin cuidar adónde va dirigida. Mientras más violencia hay en la televisión pareciera que hubiese más audiencia. Debería haber una mayor regulación a través de los mecanismos legales”.

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