Develando los mitos de la Ovodonación


Los institutos de reproducción asistida y fertilidad buscan a mujeres sanas y jóvenes, menores de 30 años que puedan ser donantes, lo que se convierte en una decisión controversial si se toma en consideración las implicaciones de esta acción

Por: Saimar De Santis Itriago

@sahimylicious

Nacer, crecer y desarrollarse, reproducirse y morir, son las funciones que distinguen a los seres vivos de cualquier otro ser sobre la tierra. La capacidad de tener estos ciclos vitales es lo que permite decir que estos seres están realmente vivos. Pero, ¿Y si no todos pueden reproducirse? Parece que mas allá de ser una función inherente al hecho de estar vivo, la reproducción es una opción para unos, y una oportunidad para otros, especialmente para las mujeres con problemas de fertilidad. La ciencia ha desarrollado tratamientos para brindarles la oportunidad a estas mujeres de concebir un hijo, incluso sin que este tenga su carga genética. Este tratamiento consiste en la Fecundación con Óvulos de una donante. Sin embargo, y a pesar de que esté proceso existe desde la década de los ochentas, todavía existen una gran cantidad de mitos que giran en torno al hecho de que una joven sana le dé a otra mujer sus células reproductivas.

La donación de óvulos consiste en la estimulación de los ovarios de una mujer joven, cuyos estudios previos hayan confirmado que es fértil y sana -y en algunos casos, que haya tenido un hijo, pero no más de seis- para que estos produzcan ovocitos que serán fecundados en un laboratorio con los espermatozoides del padre, para luego realizar una Fecundación In Vitro a una receptora que tenga problemas de fertilidad. En este caso se aumenta la posibilidad de que la receptora tenga éxito en la fecundación y logre gestar un bebé. Las receptoras generalmente son mujeres con problemas de fertilidad, mayores de 40 años, y que por motivos personales decidieron posponer la maternidad sin considerar la disminución de su capacidad reproductiva.

Este proceso conlleva una serie de implicaciones médicas, éticas y morales, que giran a su alrededor en algún momento en forma de mitos, como que el bebé va a nacer será hijo de la donante pero lo va a criar la receptora, hasta que el proceso puede causar complicaciones graves en la donante. Mucha de esta información es desmentida por los especialistas que insisten en que, en cualquier caso, los padres son los que crían.

“Voy a tener un hijo por ahí en el mundo y no lo voy a conocer”

Las donantes generalmente son jóvenes universitarias

La principal controversia alrededor de la donación de óvulos está relacionada con que el embrión que se formará va a tener indudablemente la carga genética de la donante. La doctora Yenifer González, especialista en fertilidad, considera esto uno de los motivos por los que el uso de óvulos donados no se plantea como una primera opción y el primer tratamiento es realizar una Fertilización in Vitro con los propios óvulos de la mujer. González afirma que la parte mas complicada del proceso es conseguir a la donante: “No todas las mujeres jóvenes están dispuestas a donar sus gametos para que otra mujer se embarace y tenga un hijo que genéticamente es de ellas”.

El modo de ver esta situación cambia cuando se es la receptora. Es el caso de Carmen Tarache, una mujer de 42 años de edad cuyos médicos le informaron luego de muchas consultas y exámenes que sufría de una extraña condición: tiene una Infertilidad Desconocida, es decir, que los propios médicos no conocen el motivo por el que no puede quedar embarazada. Tarache se ha sometido a varios tratamientos, pero afirma que todos terminan en lo mismo: “He hecho inseminación artificial unas 4 o 5 veces, la ultima vez me iban a hacer Fecundación in Vitro pero no obtuvimos la cantidad de óvulos necesarios por lo que nuevamente terminé con una inseminación”.

Sin embargo la Ovodonación no es su primera opción, pues lo que más les ha llamado la atención es el ICSI, un proceso altamente especializado en el que un espermatozoide es micro inyectado en un óvulo. Pero Tarache no considera que recibir la fecundación con un óvulo donado la haga menos madre: “El hijo siempre va a ser de la mujer, a veces uno tiene miedo, pero desde que el embrión esta en el vientre es hijo de la mujer, pues toda la sangre pertenece a la madre”.

Las receptoras generalmente no conocen a su donante, según afirma la doctora González, a menos que exista el caso de que sea la misma receptora quien lleve a su donante. Esta propuesta también le fue planteada a Carmen Tarache para su proceso de fecundación: “el doctor me dijo que podía ser una hermana, una prima o una sobrina, que sea mas joven y que al pertenecer a mi familia, compartiría conmigo la carga genética”.

“Los procesos hormonales a los que someten a la donante pueden afectar su propia fertilidad”

Publicaciones en contra de la donación de óvulos

La información que circula en internet afirma que una donación de óvulos puede inducir problemas posteriores, por lo que existen consecuencias a nivel de fertilidad para la donante. Sin embargo no se tienen estudios clínicos comprobables que demuestren esta situación más allá de los relacionados con el Síndrome de Hiperestimulación Ovárica, una complicación en la que se pueden inflamar los ovarios lo que lleva a dolores abdominales, aumento de peso y distención abdominal.

UNIFERTES, la unidad de fertilidad de la Clínica El Ávila, en Caracas, afirma en una de sus publicaciones que, al momento de un tratamiento para donar óvulos, el proceso está controlado por lo que los riesgos de sufrir esta condición disminuyen. Sin embargo existe la posibilidad, por lo que es uno de los riesgos que más se controlan al momento de un tratamiento de esta índole. La doctora Yenifer González considera que los tratamientos buscan la mayor cantidad de óvulos pero no demasiados, precisamente por este síndrome: “no se busca ni tanto, ni tan poquito, debe ser una cantidad de ovocitos segura, pero eso lo controla el clínico a través de pruebas y análisis, el va viendo que todo este dentro de los parámetros de la normalidad porque es ahí donde uno puede detener el ciclo para evitar complicaciones”. Además, la doctora afirma que la capacidad reproductiva disminuye en cualquier caso porque es un proceso natural.

Un estudio del Centro de Medicina Reproductiva de Bruselas, en Bélgica, ha sido publicado recientemente en la revista “Fertility and Sterility” en el que se afirma que de 60 donantes que luego buscaron tener un hijo, solo 3 necesitaron asistencia con reproducción asistida, 2 de ellas por problemas de fertilidad de su pareja, por lo que se llegó a la conclusión de que el proceso de Ovodonación no afectaría la capacidad reproductiva de la donante.

“Las donantes lo hacen por el dinero”

Por las molestias ocasionadas por el proceso, las donantes reciben una compensación

Las mujeres que son potenciales donantes de óvulosson jóvenes, generalmente universitarias. En las publicaciones que se colocan en las universidades para invitar a las chicas a ser donantes de óvulos, el hecho de que por esa donación se puede recibir una retribución económica anima a muchas a acercarse al proceso. Esta retribución es denominada como “viáticos” en los que se cancela una cantidad de dinero, que en Venezuela puede ir desde los 4000 hasta los 7000 bolívares, por las molestias causadas a la donante.

Andrea Ramírez es estudiante y esta postulada para donar óvulos, sin embargo manifiesta que su motivo no es el dinero: “me pareció muy interesante el proceso, para mi es una tecla muy sensible la infertilidad, tuve una maestra en primaria que no podía quedar embarazada y hasta se retiró de darnos clases porque no lo soportaba”. Ramírez, de 20 años de edad, también considera que es un apoyo para cumplir con el sueño de la maternidad, en vista de la gran cantidad de mujeres que presentan problemas de fertilidad: “el sueño de ser madre lo tienen todas las mujeres, por lo que es bueno ayudarlas, si tenemos este método deberíamos usarlo”.

Efectivamente la donante recibe un pago por su aporte, sin embargo esto no puede convertirse en una manera de ganar dinero. La legislación española establece que no se pueden generar más de 6 embriones por fecundación asistida. En Venezuela no se cuenta con una legislación que regule el proceso, sin embargo, por efectos de naturaleza del mismo, la donación debe tener un espacio de entre cuatro y seis meses para comenzar con un nuevo proceso de donación, por lo que no es un método que pueda generar un salario.

Donar, en cualquier caso, es un acto de altruismo

El acto de donar óvulos, una célula con tanta importancia en el cuerpo, debe ser una decisión de la donante y esta debe estar consciente de todas las implicaciones. La donante debe suspender cualquier tratamiento anticonceptivo -excepto Dispositivos Intrauterinos o Ligadura de Trompas- someterse a un tratamiento hormonal que en algunos casos trae consigo reacciones, un aumento de peso, dolores abdominales, cambios en los ciclos menstruales, etc. La generación de los ovocitos también hace que la mujer este muy fértil y con una gran cantidad de óvulos que pueden ser fecundados, por lo que deben evitarse las relaciones sexuales.

Es por esto que a pesar de cualquier compensación económica, el acto de donar óvulos es una decisión humana y altruista, pues requiere un sacrificio para brindarle a otra mujer la posibilidad de conocer la maternidad, la oportunidad de generar una nueva familia a pesar de las dificultades, y de alguna manera, de regalar vida.

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