La payola en un café


En Venezuela, la payola es un secreto a voces que pasa debajo de la mesa. Existe, actualmente, a pesar de las críticas y denuncias de artistas y medios del Estado. Esta es la historia de Carmen, una payolera que se hace llamar promotora radial

Alirio Díaz

Los fines de semana son sagrados para Carmen. Sale a pasear con su hija o se queda en casa descansando de la agotada rutina de trabajo de la semana. Es por esto que no recibe llamadas, así sea del representante de algún artista famoso. Pero hoy, es un domingo diferente. Hay un Periodista en su casa que quiere conversar con ella sobre su trabajo.

−¿Y por qué esos cantantes no siguieron  sonando?

−Ahhh… Pues porque no pagaron más−, ríe Carmen mencionando a dos jóvenes talentos que no lograron conseguir más dinero para que sus temas se difundieran en las emisoras venezolanas. Carmen siempre fue la pasante más destacada. A mitad de su carrera, Publicidad y Mercadeo, comenzó a trabajar en diferentes discográficas que le permitieron hacerse campo en lo que ahora se ha convertido, más que su trabajo, en su vida.

Carmen es payolera, aunque ella prefiera llamarse promotora radial. Su trabajo consiste en cobrar a los cantantes venezolanos para que los temas sean sonados en las principales emisoras del país. Actualmente maneja a más de cinco artistas, de los cuales prefiere no mencionar su nombre por medidas de seguridad.

Los comienzos del negocio

Según un reportaje realizado en la página Monografias.com,  la palabra payola se utilizó por primera vez en el año 1938, pero fue en los años 40 que a esa práctica se le comenzó a llamar así de manera regular; en esta época se culpó por primera vez a los programadores de radio y a los locutores de alimentar esta práctica. Algunas páginas web como Rumberos.com  afirman que el  término nació en Estados Unidos, donde fue utilizado por primera vez en 1938 por Variety, una revista de publicaciones artísticas. Esta palabra viene de la contracción de las palabras “pay” (pago) y “victrola” (toca discos), proveniente del inglés “pay all” (paga por todo).

Diarios como El Nacional de República Dominicana, en una serie de reportajes acerca del tema, afirman que en Estados Unidos la payola ha existido por más de 100 años y su modus operandi se ha ido adaptando con las décadas. Fue declarada ilegal por la Communications Act Amendments en 1960, pero sólo cuando en la transmisión no se informase que dicha canción provenía de un “patrocinio”. Desde 1960 se han iniciado varias investigaciones que han culminado en transacciones entre grandes disqueras y el Estado a través de la fiscalía, con compromisos de pagar sumas millonarias por la infracción

En Venezuela, según Carmen, este negocio data de muchos años atrás. Anteriormente el pago de Payola era realizado por las disqueras o discográficas para que los artistas a los cuales patrocinaban sonaran en las emisoras de radio.

“Actualmente, con el declive de las discográficas es al artista al que le toca costear todos sus gastos, desde la producción de sus discos hasta el pago de la payola. En ese caso deben recurrir a nosotras, las promotoras, para que les hagamos el trabajo”, comenta Carmen.

 

Behind the escene de una payolera

Carmen siempre fue amante de la música. En la sala de su casa se puede observar una repisa que forra toda la pared de la sala. La repisa está llena de discos originales de diferentes artistas.

“Nunca me gustó comprar discos quemados, al menos que me los regalaran. Pero por mi cuenta nunca compré”, comenta.

Mientras cursaba el quinto semestre de su carrera comenzó a hacer pasantías en una reconocida disquera del país donde fue adiestrando su habilidad para el trabajo que realiza actualmente.

“Mi trabajo era llamar a las emisoras desde la disquera. Yo debía ladillar a los gerentes para que sonaran los temas de los cantantes de la disquera ya que era la propia disquera la que pagaba en ese entonces”, comenta.

Así fue escalando posiciones. Trabajó en las tres disqueras más importantes del país hasta que comenzó a trabajar por su cuenta. Ahora trabaja como contratada para una disquera pero también realiza libre ejercicio.

El trabajo para Carmen comienza con una cita en un café. Allí conversará con el manager o representante del artista. Ella le muestra un presupuesto que oscila entre los 25 o 30 mil bolívares fuertes. Le especifica a los clientes para que se destinará ese dinero, que debe ser pagado únicamente en efectivo.

Cinco mil bolívares fuertes son, por lo general, los honorarios de Carmen. Ese dinero incluye la distribución del tema en las diferentes emisoras de la Gran Caracas. El resto del dinero será distribuido entre las promotoras del interior y los gerentes de la radio.

Carmen afirma que este es un trabajo que se realiza bajo cuerda, pero que el artista está al tanto de todo lo que se está haciendo.

“Muchas veces ni  el dueño de la radio sabe que se está haciendo esto, o si lo sabe se hace el loco y no le gusta que se lo comenten”, afirma.

Luego de que el dinero está en manos de Carmen, ella procede a difundir el material en las emisoras al mismo tiempo que paga a los altos cargos de la radio. El dinero, por lo general, se les paga a los encargados de pautar los temas, al Gerente de Producción, Director y Operadores.

Jerson Franco, Director de YVKE Mundial, afirma que en los programas de radio se entregan se entrega la pauta musical que debe sonar en el programa pero no se sabe de dónde proviene esa música y si se está pagando para que suene.

Y es que según Carmen, esto es algo de lo que muy pocos en las radios conocen. “Los gerentes son los que se abren con nosotras, las promotoras, porque conocen nuestra experiencia y saben que nosotras no saldremos a la calle a divulgar la información”, afirma.

Para Carmen este es un trabajo de relaciones públicas. Ella comenta que no solamente la payola consiste en el pago en efectivo sino que debe tratar de tener buenas relaciones, por todos los medios, con los gerentes de las radios.

“Hay veces que tu citas al gerente y lo invitas a almorzar, a tomarse un café. Le llevas un regalito, lo mantienes contento. Esto al final te hace tener buenas relaciones y así no te tiran o te cobran tan caro (risas)”, comenta.

A pesar de que la payola sea un tema muy juzgado, Carmen comenta que ella no está de acuerdo con que se elimine ya que según ella eso es un negocio del cual todos salen beneficiados. “Ofrezco un servicio para que tu música sea escuchada por mucha gente. El problema recae cuando algunos promotores o promotoras exageran y ahí entra la ética profesional”, comenta.

Aunque en la página Aporrea.org, Manuel barrios, realiza un análisis en el cual acusa de antitética la práctica de la payola, Carmen tiene una idea muy marcada sobre este aspecto. Según ella, no tienen ética aquellos promotores que juegan con el artista al prometerles algo que no podrán cumplir o cuando tienden a exagerar los precios de la payola.

“Muchas veces no somos nosotras las promotoras sino el artista el que se pone exagerado con el pago. Muchos artistas te ofrecen hasta el triple del dinero con tal de que su tema sea un éxito, pero no podemos caer en ese juego ya que nos puede traer problemas si no logramos lo que ellos quiere”, comenta.

Pero Carmen afirma que esto muy poco sucede ya que el artista es la persona más susceptible en el tema de la payola ya no les agrada que les recuerden que están pagando para sonar en la radio. Esto cuando se trata de artistas que tienen los recursos para recurrir a estas prácticas. En el caso de cantantes que no cuentan con el apoyo económico, Carmen comenta que les es muy difícil, más no imposible sonar en las radios.

“Cuando un artista no tiene dinero yo les hago un paquete más barato en el que le ofrezco difundir sus temas en las radios que no cobran , que por supuesto son muy pocas (risas) ”, comenta.

Otra opción para los artistas que no cuentan con recursos esconomicos es la que ofrece el colectivo de Chicas ATV (apoyo al talento venezolano). Este colectivo, formado por chicas de todo el país, se encarga de brindar ayuda a aquellos talentos emergentes que no tienen como cubrir los gastos para que su música suene.

Nosotras nos encargamos de conseguirles entrevistas en los medios y de ayudarlos para que sus temas suenen en las radio”, comenta Ylein Toro, representante del colectivo en Caracas.

Pero para las Chicas ATV la principal dificultad para los nuevos talentos es el cobro de payola. Para Ylein, a pesar de que el artículo 14 de la Ley Resorte, establece obligaciones en cuanto a la difusión de obras musicales venezolanas y de tradición venezolana, la payola sigue impidiendo que las principales emisoras del país suenen los temas de los talentos venezolanos.

“Mientras las emisoras sigan recibiendo dinero por parte de los artistas y de sus promotores, este problema nunca terminará. Y lo más lamentable es que este cobro se le realiza solo a los artistas venezolanos”, comenta Toro.

Carmen, por otro lado coincide en la opinión de Toro. Ella comenta que todos los artistas venezolanos que suenan en la radio pagan payola, sin excepción. Pero también algunos artistas internacionales deben pagar para sonar en el país.

Carmen también comenta que el pago de payola no se puede erradicar fácilmente ya que  no existen pruebas que determinen quien lo realiza ya que ella, al igual que todos los promotores radiales, son muy cuidadoso.

“Nosotros tenemos que tener mucho cuidado con quien tratamos y no firmamos nada legal. El pago se hace en efectivo y no se firma ningún contrato, así que no hay culpables”, comenta Carmen.

Por otro lado, en un artículo publicado por María Alejandra Díaz en la página Aporrea.org, se presenta una serie de alternativas para erradicar la payola. Entre las propuestas esta la modificación de la Ley Resorte aplicando multas e impuestos, hasta revocatorias en caso de reincidencia por parte del medio quien incurra en esta práctica.

 

¿Y en el futuro qué?

Si hay algo que tiene Carmen son planes a futuro. Ella piensa dedicarse al cobro de payola, o promoción radial, como ella misma lo denomina, hasta que pueda crear su propia empresa.

“Quiero que aquel artista que lo desee se acerque hasta mi empresa y le podamos ofrecer de todo. Publicidad, prensa, entrevistas. Todo lo que le sirva para la promoción de sus temas”, comenta.

Ella quiere crear una empresa en la que tenga a su servicio promotoras radiales que hagan el trabajo que ahora ella realiza. Actualmente está invirtiendo para cumplir su meta.

  • Carmen es un nombre ficticio para proteger la identidad de la verdadera fuente.

 

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